Un cadáver en la Mar Bella (1). Dret a que os den por el culo
Un tal Melendi cantaba que "después de la tormenta siempre viene la calma". Parece que hoy lunes la tormenta ha venido en forma de granizado y la calma en forma de supositorio barato. Supongo que para que nadie se extrañe si este mes de mayo pasan cosas violentas, extrañas o surrealistas, al fin y al cabo estamos en Barcelona, podrían darse todas juntas.
Por la mañana un hombre, que iba a ser desahuciado, a aparecido ahorcado en el comedor de su casa. Paradójicamente, el que lo ha visto era el perito judicial que venía a echarlo. Debe ser complicado darte cuenta, a través de una mirilla, con lo pequeña que es, cuánto vale la vida de una persona, y la tuya. Columna en el diario, se abre investigación y cuatro pancartas en la puerta. Eso es lo que nos dejará lo que muchos consideran anecdótico.
Al mediodía, una joven de 15 años con heridas graves se presenta con su novio en el hospital. Paradójicamente, tras algunas preguntas a la pareja, parece que fue el novio quien provocó las heridas, lease "violencia de género". Pero se había tomado el tiempo, por si acaso, para convencer a su enamorada de que no dijese nada. En declaraciones a la SER, una jefa de Servicios Sociales asegura que "por culpa de la crisis y los recortes" no se pueden realizar campañas para evitar los maltratos en edades tan tempranas. De nuevo, columnita, cuatro comunicados y para adelante.
Ya por la tarde, a eso de las siete, los bomberos extraen un cadáver del espigón de la playa de la Mar Bella. Han dedicado cuatro horas para mover las rocas e intentar sacar entero el cuerpo en, "estado avanzado de putrefacción". La víctima, una mujer, llevaba muerta entre uno y dos meses. Esta "anécdota", paradójicamente, me ha tocado a mí cubrirla. Esta vez, dos cámaras de vídeo, cuatro curiosos y un puñado de líneas en la página web. Ya no había lugar en la edición impresa. A partir de las siete, los cadáveres ya no tienen sitio en el papel...
![]() |
| Los equipos de rescate terminan los trabajos de extracción del cadáver, en el espigón de la playa de la Mar Bella. Foto: Aitor Sáez |
Cuando he llegado a la redacción, sobre las ocho, un tal Turull hablaba sobre no sé qué mierda de "tener en cuenta a toda la ciudadanía", "hacer las cosas bien, sin prisa" y "aglutinar todos los actores sociales en el proceso". TV3 lo retransmitía con gran afán periodístico sobre el titular "Dret a decidir". Había llegado tarde, la redacción ya solo miraba las pantallas en las que aparecía un hombre trajeado, con una apastelada pared esculpida de fondo. Y las llamadas desde Madrid no cesaban, para escoger el mejor titular del día siguiente.
Entre ese ajetreo institucional, un redactor de deportes (como no podía ser de otra manera) suelta con ironía: "¿Y la Constitución no contempla el 'dret al sexe'? Pero yo ya no estaba para bromas y mandaba a todo el mundo a tomar por el culo en mis adentros mientras salía de allí.
De vuelta casa, mientras buscaba miradas comprensivas entre los vagones y contaba el número de sacos con los trozos del cadáver, apretaba los dientes pensando que mañana sólo se hablara de aquella famosa "Cimera sobre el dret a decidir". Y esa crisis, que hace mucho dejó de ser económica para ser social, humana; esa crisis que causa violencia y muertes, esa crisis aparecerá en las columnas y al final de las tertulias.
¿Y qué hubiera pasado si juntamos todas las noticias malas del día? ¿Si se trata de una joven de 15 años que su novio la ha pegado, la ha tirado al mar y luego se ha ahorcado? ¿O la ha pegado, la ha ahorcado y la ha tirado al mar? ¿Y si la ha tirado al mar, luego la ha ahorcado y luego le ha pegado? ¡Y todo por culpa de la crisis! Da lo mismo... no pasaría nada. Lo importante ahora es el "Dret a decidir".
Así que, puestos a poder decidir, y antes de vomitar, me imagino que podrían aprobar el derecho a que les den por el culo. Y no precisamente un marinero senegalés que se ha pasado tres años en alta mar, si no un buen saco de metralla casera que no entiende de peritos, ni de primas de riesgo ni de papel de diario. Me reconforta saber que el tiempo cura pero no olvida, y las pulsaciones son cada vez más aceleradas, y la primavera la sangre altera, y en el metro hay cada vez más "locos del metro". Paradójica e irónicamente los que tienen el poder del "dret a decidir" no andan en transporte público. Por eso duermen tranquilos, pensando que después de la tormenta les va a venir la calma.

No hay comentarios:
Publicar un comentario