El jueves pasado salieron los datos de la última EPA que colocaban la cifra de parados por encima de los seis millones. Silencio. A los periodistas nos encantan las estadísticas, pero a los políticos no les hace demasiada gracia. Ya ni siquiera a la oposición. Pues volvamos a la hollywoodiense realidad que tanto gusta a políticos y a periodistas. El sábado un hombre empezó a disparar cerca del domicilio del nuevo primer ministro italiano, Enrico Letta, mientras éste juraba su cargo a escasos kilómetros. Bueno, ya tenemos historia para un sábado donde las redacciones vacías se aburren viendo caer el chaparrón.
| La sombra de un pistolero. Conferenciante en una charla sobre la LOCME (ley de Educación) en Cerdanyola del Vallès. Foto: Aitor Sáez |
La mayoría de medios se afanaron en tachar de "desequilibrado mental" al sujeto armado y sí un poco loco. Casualmente, dicho individuo también estaba desempleado. Y como por arte de magia los medios comenzaron a reformular la precipitada hipótesis inicial. A día de hoy "el peligroso perturbado italiano" ya ha vuelto a ser un simple número y un archivo de hemeroteca.
Sin embargo, sigo insistiendo y surgen varias cuestiones inquietantes. ¿A qué se refiere Jose María Izquierdo cuando en su blog titula '6.202.700 razones'? ¿Razones para qué? Los tertulianos y periodistas de tribuna pensarán que es "para echar al gobierno", "para re-re-re-replantearse las políticas...", "para salir a la calle"... Nos vamos acercando. Porque lo del derecho a pataleta está ya pasado de moda. Los escraches son nazis, los estudiantes, terroristas; los trabajadores, anarquistas. En definitiva, ¿qué nos queda?
En ese punto, la semana pasada, antes del percance en Roma, presentaron un libro en RAC1, de no sé qué autor, sobre la historia de un ciudadano desesperado por su angustiosa situación que asesinaba a un político. Seguramente, "el loco italiano" no leyó ese libro para tomar ideas, pero la coincidencia que a dos mentes se les ocurra el mismo guión, en puntos diferentes aunque realidades similares, resulta cuánto menos curioso. Con esto no quiero afirmar que sea una sensación generalizada que recorra las conversaciones de sobremesa, ni mucho menos quiero hacer apología del "asesinato".
Así que enciendo la tele para distraerme y quitar fantasmas de la cabeza. Ahí aparece la ministra de Trabajo, Fátima Báñez, cuatro días después de publicarse los datos de empleo, reconociendo que la reforma laboral no ha reducido el desempleo, ni lo reducirá, y lo acompaña un recopilatorio de declaraciones donde aseguraba con firmeza que "esta reforma laboral nos iba a salvar" e incluso que "en el 2012 llegará el milagro español". Luego salta el presidente del Gobierno pidiendo PACIENCIA.
| Los locos no visten traje. Transeúntes en una de las calles de El Raval. Foto: Aitor Sáez |
¿Paciencia para qué? ¿Para no enfadarse con la ministra (por no decir estrangularla)? ¿O paciencia para no tirarnos por la ventana después de intentar cortarnos las venas? No escoger ninguna de las dos es toda una muestra de serenidad. Pero tampoco pidamos peras al horno. Tenemos derecho a volvernos un poco locos. Al fin y al cabo los propios políticos nos dicen que es cosa nuestra: si no es andaluz, es joven, si no es vago, si no es inmigrante. El caso es que todos, absolutamente todas y todos, tenemos alguna tara que nos hace culpables y nos condena a estar en el paro.
Mañana 1 de mayo, Día del Trabajador, a alguno de los 6.202.700 desequilibrados mentales se le ocurrirá manifestarse, por amor al arte. Entonces esos nos convertiremos en seres irresponsables, inconscientes, anti-sistema y si me apuras terroristas. Y de nuevo para casa con esa extraña sensación en las entrañas, de que estás loco y aparte eres tonto. Como diría Leonardo Di Caprio en Shutter Island: "Este lugar hace que me pregunte: ¿qué sería peor, vivir como un monstruo o morir como un hombre bueno?". La película trata sobre un asesino que sufre Transtorno de Identidad Disociativa. Esperemos que España nunca se convierta en ese "lugar" y siempre prefiramos "morir como un hombre bueno". La cuerda lleva demasiado tiempo tensada.


