martes, 30 de abril de 2013

6.202.700 desequilibrados mentales

El jueves pasado salieron los datos de la última EPA que colocaban la cifra de parados por encima de los seis millones. Silencio. A los periodistas nos encantan las estadísticas, pero a los políticos no les hace demasiada gracia. Ya ni siquiera a la oposición. Pues volvamos a la hollywoodiense realidad que tanto gusta a políticos y a periodistas. El sábado un hombre empezó a disparar cerca del domicilio del nuevo primer ministro italiano, Enrico Letta, mientras éste juraba su cargo a escasos kilómetros. Bueno, ya tenemos historia para un sábado donde las redacciones vacías se aburren viendo caer el chaparrón.

La sombra de un pistolero.
Conferenciante en una charla sobre la LOCME
(ley  de Educación) en Cerdanyola del Vallès.
Foto: Aitor Sáez
La mayoría de medios se afanaron en tachar de "desequilibrado mental" al sujeto armado y sí un poco loco. Casualmente, dicho individuo también estaba desempleado. Y como por arte de magia los medios comenzaron a reformular la precipitada hipótesis inicial. A día de hoy "el peligroso perturbado italiano" ya ha vuelto a ser un simple número y un archivo de hemeroteca.

Sin embargo, sigo insistiendo y surgen varias cuestiones inquietantes. ¿A qué se refiere Jose María Izquierdo cuando en su blog titula '6.202.700 razones'? ¿Razones para qué? Los tertulianos y periodistas de tribuna pensarán que es "para echar al gobierno", "para re-re-re-replantearse las políticas...", "para salir a la calle"... Nos vamos acercando. Porque lo del derecho a pataleta está ya pasado de moda. Los escraches son nazis, los estudiantes, terroristas; los trabajadores, anarquistas. En definitiva, ¿qué nos queda?

En ese punto, la semana pasada, antes del percance en Roma, presentaron un libro en RAC1, de no sé qué autor, sobre la historia de un ciudadano desesperado por su angustiosa situación que asesinaba a un político. Seguramente, "el loco italiano" no leyó ese libro para tomar ideas, pero la coincidencia que a dos mentes se les ocurra el mismo guión, en puntos diferentes aunque realidades similares, resulta cuánto menos curioso. Con esto no quiero afirmar que sea una sensación generalizada que recorra las conversaciones de sobremesa, ni mucho menos quiero hacer apología del "asesinato".

Así que enciendo la tele para distraerme y quitar fantasmas de la cabeza. Ahí aparece la ministra de Trabajo, Fátima Báñez, cuatro días después de publicarse los datos de empleo, reconociendo que la reforma laboral no ha reducido el desempleo, ni lo reducirá, y lo acompaña un recopilatorio de declaraciones donde aseguraba con firmeza que "esta reforma laboral nos iba a salvar" e incluso que "en el 2012 llegará el milagro español". Luego salta el presidente del Gobierno pidiendo PACIENCIA.


Los locos no visten traje. Transeúntes en una de las calles de El Raval.
Foto: Aitor Sáez
¿Paciencia para qué? ¿Para no enfadarse con la ministra (por no decir estrangularla)? ¿O paciencia para no tirarnos por la ventana después de intentar cortarnos las venas? No escoger ninguna de las dos es toda una muestra de serenidad. Pero tampoco pidamos peras al horno. Tenemos derecho a volvernos un poco locos. Al fin y al cabo los propios políticos nos dicen que es cosa nuestra: si no es andaluz, es joven, si no es vago, si no es inmigrante. El caso es que todos, absolutamente todas y todos, tenemos alguna tara que nos hace culpables y nos condena a estar en el paro.

Mañana 1 de mayo, Día del Trabajador, a alguno de los 6.202.700 desequilibrados mentales se le ocurrirá manifestarse, por amor al arte. Entonces esos nos convertiremos en seres irresponsables, inconscientes, anti-sistema y si me apuras terroristas. Y de nuevo para casa con esa extraña sensación en las entrañas, de que estás loco y aparte eres tonto. Como diría Leonardo Di Caprio en Shutter Island: "Este lugar hace que me pregunte: ¿qué sería peor, vivir como un monstruo o morir como un hombre bueno?". La película trata sobre un asesino que sufre Transtorno de Identidad Disociativa. Esperemos que España nunca se convierta en ese "lugar" y siempre prefiramos "morir como un hombre bueno". La cuerda lleva demasiado tiempo tensada.


martes, 23 de abril de 2013

Las primeras veces

No escribo porque sea Sant Jordi, escribo porque es mi primer Sant Jordi. Tal día como hoy, hace cinco años, publiqué mi primera pieza en papel. Era un brevísimo "artículo de opinión" sobre la importancia del deporte como medio de relación social. Un escueto texto de 800 caracteres (sin espacios) para un semanario local que a duras penas tenía espacio para dejar un margen digno. Era mi prueba para obtener un puesto en un club de fútbol. La superé. Me dio la sensación que fue la primera vez y, por consiguiente, la última. La última vez que publicaría por primera vez sobre papel. Pensé: fue bonito, por lo menos cayó el día de una festividad tan linda.

La primera vez que una chica me abrazó.
Una niña juega  en casa de su vecino,
en Bosnia. Foto: Aitos Sáez
Durante esa época, sobre todo en la adolescencia, nos pasamos el tiempo deseando, obsesionándonos, por las primeras veces. Todo tiene que ser nuevo, ni diferente ni especial, simplemente "lo primero". Y así vamos agotando los momentos al ritmo de las cerillas hasta cargarnos con una mochila a rebosar de pasado. Cuando termina esa desenfrenada adicción por quemar experiencias, llega el recuerdo. A veces con ternura nos revolcamos en la añoranza de la niñez, otras veces saboreamos con amargura los restos de "una infancia perdida". Nos abrigamos en ese pasado para justificar nuestra melancolía por "la primera vez". Y nos olvidamos del ahora, de la primera vez que me levanto hoy, de la primera vez que desayuno hoy, de la primera vez que escribo ahora. 

Hace un año estaba lejos de casa para Sant Jordi y tuve una añoranza profunda de esa fiesta. Mientras que cuando estaba aquí la daba como normal. Para mí hoy será como mi primer Sant Jordi. ¿Significa eso que tenemos que ser náufragos para alejarnos y aproximarnos de las cosas como una goma elástica para así tener siempre la sensación de la nuevo? 

No. 

Significa que tenemos que ser más niños.

Lo suficientemente niños para regalar una sonrisa sin ponerle precio, para descubrir que el fuego quema sin quemarnos, para armarnos de inocencia e ilusionarnos con pequeñas cosas, para invadirnos de una delirante curiosidad por todo, para sonrojarnos. Y sobre todo, tener la justa memoria para acordarnos del sabor de piruleta preferido, sin tener que remover pesados recuerdos.

Por ejemplo, Hannah Arendt, que de niña sufrió la barbarie del nazismo, escribía: 
[...] el mundo, a grande rasgos y en detalle, queda irrevocablemente destinado a la ruina del tiempo, si los seres humanos no deciden intervenir, alterar y crear lo nuevo.
Ella utilizó su complicada infancia para darnos lecciones sociales de cómo mejorar el futuro de los acontecimientos. Al fin y al cabo, sus enormes pretensiones van en sintonía con su trascendental pasado. Pero para los que tenemos la suerte de haber disfrutado una tranquila niñez, apreciar ese presente pasajero resulta una ardua tarea.

Agarrarse con fuerza para mirar por la ventana lo que pasa
y saltar en cualquier momento,
pero siempre subidos en ese tren.
 Una mujer en el tranvía de Sarajevo. Foto: Aitor Sáez
Pero de nuevo tenemos que ser más niños. Sin cerrar los ojos. Todo lo contrario. Tenerlos bien abiertos para aprovechar todas las primeras veces que nos pasan por delante. Y cuando nos demos cuenta nos hará ilusión recibir un regalo, porque todos serán inesperados; nos estaremos respondiendo a los por qués con naturalidad, simplemente porque sí; reconoceremos que nos equivocamos para luego ruborizarnos sin más importancia, y sonreiremos a desconocidos en el metro sin esperar que nos devuelvan el gesto. Y al final, como dice Eduardo Galeano, "viviremos por vivir nomás, como juega el niño sin saber que juega". Entonces el mundo estará gobernado por niños, que crearán un planeta de primeras veces.

Porque las páginas de un semanario local, un club de fútbol, el deporte, el ordenador, las fechas marcadas en el calendario, e incluso un empleo. Tal cual o de otra manera, todo eso existirá siempre. Lo que solo pasará una vez, y será la primera y la última, será este 23 de abril de 2013, y el 24, y el 25, y los del año que viene. Y así cada día, como la primera vez. ¡Feliç Sant Jordi!


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*Mi primer texto publicado en papel (por si alguien se anima):


L’esport com a mitjà de relació social

Entenem per esport “exercici corporal que es practica seguint unes regles establertes”. Fem esport amb finalitats lúdiques o competitives, per sentir-nos bé o per millorar la nostra condició físcia. S’organitzen milers de competicions, torneigs i lligues. Des del korfbal fins al futbol, fer esport vol dir moure’s i pensar, una activitat on intel.ligència i rendiment físic són igual d’importants.
Tanmateix, l’esport significa més que suar, que guanyar o perdre. En el món de les noves tecnologies, on ens passem hores davant d’una pantalla per xerrar amb un veí, practicar un esport esdevé un mitjà de relació social. Quan entrenem o juguem un partit, ens comuniquem amb els nostres companys, compartim un espai i un temps en què establim uns vincles amistosos reals, no virtuals. En aquest sentit, el valor de l’esport local de base no recau només en formar esportistes, sino persones sociables, capaces de relacionar-se amb els altres i d’integrar-se en un equip.

Tot Cerdanyola, 23/04/2008



viernes, 19 de abril de 2013

¿Estamos locos o qué?

Es viernes y el cansancio acumulado no deja llegar la sangre a la cabeza. A las habituales boberas políticas hoy se unen tres pinceladas de los disparates que se pueden llegar a decir en esta especie de locura colectiva. Jordi Basté, en 'El món a RAC1', nos hace un repaso.

1. El diputado del PNV, Emilio Olabarria, ha asegurado ante el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, que podría dar nombres de ministros, de jueces y de altos funcionarios funcionarios que han consumido algún tipo de droga.

Si no lo dudo. En este país se droga hasta el tato, según lo que se entienda por droga. Pero da lo mismo. El caso es que, si lanza la piedra y esconde la mano, lo único que consigue Olabarria será aparecer en todos los programas de humor y zapping. Y de paso dejarnos un poco más por los suelos de puertas hacia fuera.

ARIAS CAÑETE. ¿Me dirán que no tiene
 un aire a Santa Claus a la española?
Puestos a reírnos de todo y de todos...
2. El ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, ha reconocido que prefiere "ducharse con agua fría, antes de consumir medio litro más" y recomienda hacer lo mismo al resto de la población.

Sr. Papa Noel, si quiere decirnos que tendremos que volver a la ducha con cubos, al carro y a las casas de piedra, dígalo claro pero no frío. Menos mal que no ha soltado esta perlita en diciembre, porque le hubiesen dedicado varios titulares. Lástima que su comentario sea tan inútil como irrelevante. Pero, como no podía ser de otra manera, la mayor incongruencia -por no decir gilipollez- viene de la mano de la Santa Sede, que no se pierde ni una fiesta.

3. El Obispo de San Sebastián afirma que estar a favor del aborto es una postura del socialismo para acabar con la pobreza. El obispo asegura que el principio del Socialismo es erradicar la pobreza, pero que estar a favor del aborto significa acabar con la pobreza "eliminando a los pobres". "Resulta contradictorio ir contra los desahucios y a favor del aborto, o al revés".

¿Contradictorio? ¿Matar a los pobres para acabar con la pobreza? ¿Estrategia del Socialismo? Esta sotana andante, de la que no me voy a preocupar ni por buscar su nombre, está en la lista que comentaba Olabarria, eso ha quedado claro.

En fin, voy a seguir escuchando 'El món a RAC1', que ahora habla Ada Colau, a ver si le pone un poco de cordura a todo este vodevil. Luego cuando vean este vídeo sobre el escrache dirán que los locos somos nosotros. Todo una broma, una carcajada que cuando se desquicie se convertirá en bomba que les estallará en las manos. Entonces se preguntarán, ¿POR QUÉ? Y aquellos que hoy llaman de locos responderemos: colorín colorado este cuento se ha acabado.

Homenaje a ese mundo incomprensible, donde viejos locos buscan en la basura porque sufren el síndrome de Diógenes y sensatos políticos llenan páginas de diario y minutos de radio. Imagen del barrio de El Raval. Foto: AITOR SÁEZ

lunes, 15 de abril de 2013

Los nazis son los de la "gaviota"

Si esto va de comparaciones. ¡Yo me apunto! Dicen que las comparaciones son odiosas, y espero que estas también lo sean, porque cada vez me producen más odio algunas conductas políticas. Con el objetivo de desviar la mirada del verdadero problema, el de los desahucios, el Gobierno -formado por miembros del PP, por si alguien no se había dado cuenta- ha sacado a debate el tema del escrache. En ese frustrante empeño sus planes han llegado al límite intolerable de tachar de "nazismo" los escraches, una forma de protesta usada a la desesperada ante un drama que solo ha recibido silencio y espaldas.

Protesta de la PAH y manifestación de un grupo neonazi. ¿Hace falta que les diga cuál es cuál? Como ven, un niño de cuatro años podría encontrar las siete diferencias. Lástima que en el PP no haya niños de cuatro años al mando. Foto: AITOR SÁEZ / publico.es

Hasta aquí un absurdo. Pues bien, ahora pasaremos a la indignación. La bienaventurada señorita que soltó lo del "nazismo" es Maria Dolores de Cospedal, la secretaria general del Partido Popular. Y remarco esto porque, según las responsabilidades de su cargo, debería dar una rueda de prensa cada lunes. Hoy habían pasado siete semanas, 49 días y miles de turbulencias en su partido desde aquella maldita aparición donde nos deleitó con el gracioso monólogo del "simulacro de despido interferido", y después soltó una mueca burlesca. Al ser preguntada hoy por esa cuestión -que ya ha pasado a la quinta página a una columna de espacio-, la susodicha jefa popular ha vuelto a corroborar su afirmación. 

Esta mujer no ha estudiado Historia o se hace la tonta, o bien, es tonta (que lo dudo por llegar donde ha llegado). En las filas del régimen nazi había un ministro de propaganda tan entregado a su trabajo que, cuando murió Hitler, ordenó a su mujer que matara a sus hijos y luego se suicidaron los dos porque "no concebían un mundo sin su líder". El nombre de dicho personaje es Joseph Goebbels. Este encargado de convencer a Alemania y al mundo de la esplendorosa tarea nazi tenía una frase célebre que aplicó a la perfección: "Si repites una mentira un millón de veces, se acaba convirtiendo en verdad". No sé hasta dónde quiere llegar el PP, pero llevan un tiempecito usando sin remordimientos esa estrategia "nazista", empezando por la señora Cospedal.

Y pongo entre paréntesis lo de "nazismo" porque me parece un término tan sumamente cargado de triste simbolismo que no quiero ser yo quien lo utilice de manera gratuita. En Alemania y en gran parte de Europa nadie se atreve a pronunciar esa palabra, menos para referirse a la población de su país. Su dramática connotación impone la obligación moral de no utilizar ese concepto sin una estricta justificación. En fin, muy probablemente Cospedal y sus amigos populares no habrán entrado a una cámara de gas para respirar ese "nazismo" que tanto airean.
               
 Grifo de una camara de gas en Auschwitz. 
Foto: AITOR SÁEZ

Pero en España todo vale. Y sobre todo la falta de respeto. Eso se lleva mucho. Así que la 'indignación' puede ser normal. Ahora vamos a llegar al odio, con una comparación algo más imperceptible. ¿Será que la gaviota del logo del PP quiere significar "libertad", "sueños", "volar"? Quizá voy a ser un poco malpensado, pero me recuerda más a la águila imperial que el franquismo colocó en la bandera española. A nadie se le escapa que muchos líderes de la dictadura franquista pasaron a las filas del Partido Popular -por no decir que lo crearon- como de casualidad. Por ejemplo, Manuel Fraga, ministro de Industria, Turismo y Censura durante el régimen y luego presidente de Galicia.

Escudo de la falange y logo del PP.
Pues sí, podría ser, de una forma muy sutil el PP adaptó la barroca águila negra, con un tratamiento corporativo y fino, para convertirlo en la inocente y sugerente gaviota. Lo de "gaviota" se les ocurrió porque hay muchas de estas aves en la costa gallega, y algún verano les vino la inspiración. Los vínculos entre franquiso y "nazismo" son mucho más evidentes que los de la PAH o los escracheadores. Aunque eso no importa demasiado por estas tierras, porque además de ser desconsiderados con la Historia somos de memoria corta.

Así que voy a mirar hacia el futuro, ahora que ya he puesto a cada uno en su lugar. Y a los del escrache -práctica nacida en Argentina tras la dictadura- les recomendaría que siguiesen cogiendo ideas al otro lado del charco. Cuando estuve por allí a finales del 2012 la moda era juntar un montón de personas que al mismo tiempo saqueaban varios supermercados en busca de alimentos y otros bienes de primera necesidad. La acción era tan rápida y en tantos puntos que la policía nunca llegaba a tiempo.

Ahora sí, me pueden tachar de "nazista" por incitar al terrorismo, por desestabilizar el sistema, por dar ideas e incluso por tenerlas. O por escribir en un blog. Lo siento, no me gustan tanto las oficinas como para perder el tiempo con el diseño de un ridículo logo, ni tampoco adoro tanto la naturaleza como para convertirme en un vegetal. Espero que no me odien por eso. Y sí, detesten las comparaciones.

miércoles, 10 de abril de 2013

A ti, Marita Verón

Fuiste tú, la que me vio ver la otra cara de la moneda de una Argentina idealizada. Porque la próxima vez que cruce el charco, quiero llevarte en la cabeza. Porque te encontré y te conocí por casualidad. Y sin embargo... serás eterna.

11 años y 8 días me han hecho falta para extrañarte. Para echar de menos la sensación de verdad que los periodistas tanto ansiamos. Pero lo tuyo fue un flechazo. Me abriste los ojos con grafitis, luego me llenaste de lágrimas con palabras y finalmente me encogiste el corazón con un gesto. Llegué a tu ciudad a finales de diciembre, recorrí las calles leyendo las paredes, me alojé en casa de un amable muchacha que, por curiosidad, me explicó tu caso. Y no pude levantar la mirada la noche que conocí a tu novio.

Marita Verón -María de los Ángles Verón- desapareció el 3 de abril de 2002, en San Miguel de Tucumán. Sus padres [...] Si quieren seguir leyendo el cuento de wikipedia aquí lo tienen. Yo les contaré la verdad que me creo. El ex gobernador Julio Miranda quería ganar la elecciones. Y como en todos los países, el poder político no se consigue sin el poder fáctico, el de la calle. Por ello Miranda pidió ayuda a Rubén "La Chancha" Ale, jefe que maneja toda la mafia y la prostitución de la provincia. "La Chancha" Ale, además, es titular de ARUT y de la remisería Cinco Estrellas. Casualmente, el padre de Marita, Daniel Verón, era dueño de una pequeña compañía de autobuses provinciales y se había negado a vender su empresa a la mafia.



Protesta frente a los juzgados de Tucumán por la sentencia contra los imputados en el caso 'Marita Verón', en diciembre de 2012. Foto: AITOR SÁEZ 

Marita Verón había dejado su casa para dirigirse a una consulta médica, y de acuerdo a la descripción de un testigo habría sido secuestrada por gente que bajó de un coche rojo. Tres días después fue descubierta por la policía en la localidad de La Ramada, a más de 30km, usando zapatos con tacones en lugar de las zapatillas que tenía al desaparecer. Estos policías la llevaron a la comisaría, luego a la terminal de autobús, pero ella nunca llegó a su destino.

La madre de Marita Verón, Susana Trimarco, intentó seguir la pista de su hija y las investigaciones apuntan a que se encuentra en España. En Argentina, en 2011 se rescataron 1.600 víctimas de trata humana, el 40% eran hombres y el 60% mujeres. El 80% de los casos se asocian a explotación sexual, según el Observatorio Violencia Red, apoyado por las Naciones Unidas. Los datos, evidentemente, son imprecisos.

La familia de Marita Verón tuvo los recursos para procurar una respuesta a su drama. Y la madre tuvo el coraje de enfrentarse a la Justicia, al poder, al mundo. La mayoría de secuestros se producen en la periferia de las grandes urbes latinoamericanas, donde la vida importa poco, y las madres todavía piensan que sus hijas han huido con su pareja a Europa. La trata de personas nos suena a lejano, a Tailandia, a Hollywood; sin embargo, lo tenemos aquí, somos el nido, el motivo de existir de toda la miseria que viven los otros al otro lado. Mientras, nos divertimos con inmigrantes en mini-falda y lentejuelas.

Pero esto va por ti, Marita. Allí donde estés, en Argentina, en España, o en algún lugar más tranquilo. Los edificios de tus calles gritan tu nombre, tus conocidos cuentan tu historia con miedo, y tu novio, recostado en una barra, me miró y se quedó en silencio. Pero todos, a su manera, hablan de ti. Eres eterna. Yo, desde estas estúpidas líneas, te mando un abrazo. Cuando sobrevuele el Atlántico intentaré pensar con todas mis fuerzas en Sabina, en Borges, en Maradona, en el tango, el vino... y aún así tú estarás por encima de todo eso. 
Foto: JÚLIO CÉSAR VIEIRA SANTOS

A ti, Marita Verón, 
y a todas y todos a los que les robaron 
la vida humana para convertirlas en objeto. 
No se os olvida.

PD: Ojalá algún día todo esto llegue a alguien que os haga pagar por el daño que habéis hecho. Esto va por mi segundo hogar, el día que vuelva a entrar llevaré un puñal en la boca y un saco de experiencia que va a estallar en vuestras narices.

martes, 9 de abril de 2013

Escrache, muertes y splash

He alargado las vacaciones más de la cuenta. Mi gran devoción por el cristianismo y por sus festividades no me han permitido concentrarme. Pero haciendo memoria, tampoco hay mucha sustancia que recordar. Quitando el tema de la Infanta, las imputaciones, el juez bueno y el fiscal malo, y el Rey, del que ya me irrita hablar, el resto se podría resumir en las tres palabras del título: escrache, muertes y splash. Y todas entre ellas tienen cierta relación (y si no, yo se la busco).

Nos hemos pasado una Semana muy Sanítisima -como así la denominamos los que no nos hemos ido de vacaciones- con un debates monotemáticos: el escrache. Como los de la PAH no tienen guita para irse de picos pardos pues se han dedicado a pasearse por casas y actos de los políticos. O por lo menos así lo resumen algunos periodistas. Y como los tertulianos y Nuestros Excelentísimos Representantes Políticos tampoco parece que se vayan a ningún lado, han tenido todo el tiempo para darle vueltas al tema hasta marearlo.

Dos mujeres se emocionan en la concentración frente a la sede del PP en Barcelona al conocer que los populares votan a favor de admitir a trámite la ILP para modificar la ley hipotecaria. ¿Pero cómo nos vamos a quejar? Si son buenísimos, sobre todo con el pueblo humilde. Foto: AITOR SÁEZ

Aquí un ejemplo bastante sensato del aburrimiento generalizado durante la pasada semana: 'Retos y límites del escrache'. Del escrache se han dicho muchas barbaridades, entre ellas, que supone la "muerte de la democracia", "muerte de las instituciones libres", "muerte de la propia lucha de los desahuciados"... en fin, una serie de conclusiones apocalípticas que tampoco quitan el sueño. El escrache, para mí, es la mínima expresión del cabreo social y una reacción ínfima de presión ante injusticias tan infundadamente llevadas a cabo con desprecio durante demasiados años. Hoy, hay otro escrache, esta vez en las sedes del PP, porque uno por uno no acabarían nunca. Si alguien todavía está de vacaciones, o se le ha juntado el paro, con los festivos y ya no sabe ni dónde está, que se pase por Urgell a las 19h.

Porque de muertes, a la de Jesucristo ayer se sumaron otras dos -Sara Montiel y Margaret Tatcher-, que consiguieron ampliar a 158 la edad media en el cielo y remover recuerdos de una prehistoria más idílica. Las otras dos, los dos menores asesinados por su madre en El Carmel, prefiero no entrar en detalles; sin embargo, deberían ser motivo de análisis y reflexión de todo lo que se está viviendo. En resumen, la punta del iceberg de una locura incomprendida y cada vez más impregnada en la vida cotidiana de muchos seres.

Niños y niñas de El Carmel se despiden de los menores asesinados ayer de madrugada. Foto: AITOR SÁEZ

¿Por qué los mató? ¿Qué le pasaba por su cabeza? ¿Qué le llevo a ese punto? ¿Cuánto de previsible podía ser? ¿Qué pensaba de ella su entorno? ¿Volverá a suceder? Respuestas que nunca llegan por ser demasiado reales. Preguntas que duran lo que se tarda en apretar un botón, cambiar de canal y splash. El nuevo programa de Telecinco, o Antena3, o me da igual, que se las prometía muy felices. Algo desgraciadamente mal han tenido que hacer para tener menos audiencia que el patético e infinito Gran Hermano. 

Les doy una pista evidente: en un mundo donde la gente utiliza Internet para seleccionar sus contenidos, ¿quién coño se va a tragar cuatro horas de programa para ver cinco saltos a una piscina? A los pocos que les interese lo verán en youtube al día siguiente, que tampoco les va a producir insomnio. ¿En serio estas grandes cadenas tienen directores creativos, asesores de contenidos y analistas de audiencia? ¿Y les pagan? Luego se quejarán de que los medios de comunicación sufren la crisis, y son ellos los que tiran el dinero.

Llegados a este callejón sin salida, lo único que cabe añadir es "El mundo es extraño, ¿no?". La misma frase del "final feliz" de la película Blue Velvet, del trastornador David Lynch. La historia empieza con una oreja en el suelo y acaba con esa sentencia sobre nuestro alrededor. Inimaginable adivinar cómo se desarrollan los hechos. Aunque nada más lejos de la realidad, con algunos matices dramáticos. Inquietante, ¿verdad? ¡Splash! A ver si despertamos. Esto no es cine.

Frase final de la película Blue Velvet, de David Lynch. El film trata sobre trastornos psicológicos personales que reflejan algunos de los males más ocultos de la sociedad.