jueves, 9 de mayo de 2013

Una petxina en la estación de la Mar Bella

(4). Una petxina sin horizontes


Cuatro. Las cuatro horas que tardaron los Bomberos en sacar el cuerpo de entre las rocas. Y cuatro, los días que han tardado en identificar al cuerpo. Ahora ya no es un cadáver. Es Ana Castro, una joven de 15 años. Cada uno supongo que habrá hecho "su trabajo" respecto al tema. Así que cuatro, esta es mi última entrada, el resto ya está dicho o se dirá en las páginas de los diarios. A mi se me han acabado las palabras, innecesarias cuando la realidad tiene rostro. 

Una petxina en la estación de la Mar Bella. Una vía con destino al horizonte.


Ana Castro, una menor de 15 años que llevaba desaparecida desde el pasado 27 de abril, fue encontrada muerta el lunes. El cadáver se halló en un espigón de la playa de la Mar Bella, en Barcelona. El cuerpo estaba muy deteriorado y presentaba un fuerte golpe en la cabeza, por lo que no se pudo determinar su identidad hasta realizarle la autopsia. Los Mossos no descartan por ahora ninguna hipótesis en la muerte de la adolescente y están a la espera de los resultados definitivos de la autopsia. .
La menor desapareció de su casa la noche del sábado 27 de abril. Aquel día se fue a las cinco de la tarde de su piso, donde vivía con su hermano y con su madre. “De las cinco a las ocho se fue a la iglesia”, contó ayer a este diario su hermano Jesús Castro. Luego acudió a un cumpleaños de una amiga, en una vivienda particular junto al metro de Vilapicina, donde tenía permiso para quedarse hasta las once de la noche.
“Mi madre la llamó a las once y media para ver dónde estaba y le dijo que ya venía de camino”, relató su hermano, que ha ejercido de portavoz con los medios desde que desapareció la adolescente. Según explica, un amigo la acompañó hasta la parada de metro de Virrei Amat, a unos 200 metros de su casa. El amigo se metió en el metro para seguir su trayecto.
A partir de ese momento se perdió el rastro de la menor. La joven nunca antes se había marchado de casa, según contó su hermano. Y la convivencia familiar era buena, asegura, a pesar de que aquella semana Ana había discuto con su madre “ por las notas”, indicó Jesús.
La joven hacía unas tres semanas que había roto con su novio, pero mantenían muy buena relación, añadió el hermano. Tanto Ana como su hermano Jesús, ambos de origen ecuatoriano, llevaban cuatro años en España. Su madre emigró antes que ellos, hace una década.


martes, 7 de mayo de 2013

Laguna

Un cadáver en la Mar Bella (3). Laguna

Mapa del recorrido que realicé desde la parada de metro de 'Laguna' hasta el espigón de la Mar Bella. 

Me van a disculpar pero voy a seguir insistiendo en el episodio del pasado lunes. Esta vez a modo de diario personal. Resulta que cuando me bajé del metro la parada no era otra que 'Llacuna' (L4), detalle que no tuve en cuenta hasta que ayer no le di una última vuelta de tuerca antes de acostarme.

Esa parada de nombre tan poético formaba precisamente eso, una laguna, que se encontraba entre Ciutadella y El Poblenou. Un espacio indeterminado, habitado, que me pareció familiarmente tan tranquilo y acogedor como desconocido.

Según la RAE, "una laguna es un depósito de agua, de menores dimensiones, sobre todo en profundidad, que un lago, pudiendo sus aguas ser tanto dulces como salobres, y hasta saladas". Pues no sabría decir si las aguas de aquel barrio eran dulces o saladas, lo que está claro es que era tan poco profundo que no tuve que preocuparme por nadar. En el tiempo que tardé del metro hasta el espigón, pensé, pero no demasiado, no pensé en nada, no vacilé ni siquiera imaginé, simplemente levité como una mosca que se cae por accidente en un vaso lleno.

Porque en el río puedes fluir, arrastrarte, en el lago puedes sumergirte y en el mar navegar contra o a favor de la marea. En una laguna tan solo puedes flotar. Y a veces flotar incluso con los pies en el suelo.

En ese depósito, cerrado, resguardado, además tuve que atravesar un cementerio. El Cementiri de l'Est (y ahora no me pondré a hablar de lo que hay al este), pero pienso: ¿Será que la muerte es nuestra última laguna, aquel espacio de calma eterna? ¿Será que en vida estar en una laguna significa dejar la mente en blanco y olvidarse de todo?

Quizá llegar a esa laguna sea más darse cuenta que estás en el agua, cerca del mar, que puedes convertirte en río y que tienes la tierra bajo tus pies, a escasos metros. Y una vez convencido de que el agua moja, no pensar en nada más...


Olor a podrido

Un cadáver en la Mar Bella (2). Olor a podrido


Ayer hallaron un cadáver en la playa de la Mar Bella. Llevaba entre uno y dos meses atrapado entre las rocas. Tardaron cuatro horas en sacarlo, a trozos. Los medios ya no hablan sobre eso, pero yo no puedo dejar de imaginarme el pasado y el futuro de ese cuerpo. No puedo dejar de entrar a la redacción y que se me revuelvan las tripas mientras pienso que nadie ya se va a preocupar por cómo ese cadáver llegó hasta el espigón y se pudriese sin que nadie lo reclamara.

Uno de los maestros del periodismo, Ryszard Kapuscinski, escribió un libro titulado Los cínicos no sirven para este oficio, una especie de romántico manual de la profesión. Y de hecho fui bastante cínico cuando intenté superar la cinta de la Guardia Urbana para acercarme al lugar, o cuando le metí el máximo zoom para ver si alcanzaba a fotografiar las bolsas, o cuando le pregunté al jefe de bomberos la edad aproximada de la víctima.

La niña y el buitre. Fotografía tomada por
Kevin Carter en Sudán, premio Pulitzer en 1994.
¿¡Qué cojones me importa!? ¿Y a quién le puede importar? Pero eso ya lo pensé con cara de pasmado sentado en el andén del metro. Ahí llovieron las dudas sobre todo. ¿Por qué me dedico a esto? ¿Por qué tengo que escribir y fotografiar muertos? ¿Por qué no me paso al periodismo cultural o político? ¿Por qué parece que nos guste el olor a podrido? Para entonces la respuesta ya no importaba, había sido lo suficientemente cínico para sacar las fotos e irme de allí, y lo suficientemente humano para pensar durante seis paradas en aquel cadáver. Se supone que de eso se trata mi trabajo.

Precisamente, el pasado 3 de mayo se celebró el Día Mundial de la Libertad de Expresión. Aunque ese día se refería más al recuerdo de los 90 periodistas, 48 internautas y 6 colaboradores asesinados, y a los 192 periodistas, 13 colaboradores y 133 internautas encarcelados, durante el año 2012, según el informe de Reporteros Sin Fronteras. El total es lo de menos...

El gran fotógrafo Robert Capa decía: "Si tu foto no es buena, es porque no te has acercado lo suficiente". Aunque por acercarse demasiado muchos acaben al otro lado de la imagen. Durante la primavera árabe en Libia (que ya nadie recuerda), un profesor de periodismo que fue la zona como corresponsal de La Vanguardia nos contaba que los periodistas que morían eran los free-lance. Mientras que los redactores de grades medios tenían un sueldo asegurado, toda la infraestructura para proteger el trasero y acababan la jornada a media tarde, los free-lance que iban por libre y cobraban por foto vendida (no más de 50 euros), salían por la noche a los lugares de mayor peligro. Esos son los que a veces no volvían.

Pero no hace falta irse a Libia para oler a podrido. Hace pocas semanas un reportero free-lance británico murió por hipotermia mientras preparaba un reportaje sobre los mendigos y, lógicamente, intentó vivir como ellos, sentir lo que aquella gente sentía y realizar un trabajo digno que le costó un precio demasiado alto.

Kevin Carter
Y si removemos la hemeroteca, si nos vamos casi a los orígenes de ese romanticismo por la putrefacción, ahí está Kevin Carter, ganador del premio Pulitzer en 1994 por su foto de la niña y el buitre. Se suicidó por no poder soportar las críticas a su actitud por no socorrer a la niña. Kevin perteneció al Bang Bang Club, un grupo de fotógrafos que durante el apertheid en Sudáfrica arriesgó la vida para retratar la violencia y la muerte en los barrios periféricos. A menudo sus fotos eran tan desagradables/reales que no se publicaban porque "herían la sensibilidad de los occidentales". "A los blanquitos no les gusta ver un cuerpo mutilado mientras desayunan un domingo antes de irse al parque con su familia", justificaba un director.

Esos mismos blanquitos de moral impecable fueron los que criticaron sin piedad a Kevin Carter hasta provocar su suicidio. Y los mismos que se escandalizan con las cifras de periodistas asesinados, y se lamentan junto a su esposa de la represión y la falta de libertad de expresión en algunos países, mientras van de camino al parque.

Niño del asentamiento Pedro Nascimento (Brasil).
A nadie le gusta ver a un pequeño con más cicatrices
que Jesucristo mientras subía la cruz.
Pero Dios está muy ocupado y el cielo completo,
así que muchos tienen que vivir en la lama.
¿Por qué no me quedé en ese barrizal de chabolas?
Su mirada adulta, perdida, me dio fuerzas para seguir buscando
lo que sus ojos intentaban encontrar.
Foto: Aitor Sáez
A todo esto, y por culpa de eso, los archivos de fotos de las redacciones se llenan día tras día de imágenes de la masacre de musulmanes rohingya en Birmania. Pero a quien le puede interesar eso. ¿Musulmanes? ¿Rohingya? ¿Birmania? Mejor lo dejamos para los libros de Historia, cuando los muertos alcancen el millón, como en Camboya o Ruanda. Luego ya haremos películas y homenajes. Pues sí, eso está sucediendo y los cadáveres también huelen a podrido, aunque no lo veamos. 

Al final pienso, ¿por qué sabiendo todo esto sigo queriendo acercarme a lo invisible? ¿Por qué esa extraña  perversión por la pobreza, la muerte? ¿Por qué tantos cabezazos contra un muro de silencio? ¿Por qué esa seducción por lo desagradable, con la cantidad de cosas bonitas que tiene la vida? Y mientras dudo siento que no soy tan cínico y encuentro la respuesta: ¿por qué dudar? Mientras los cadáveres huelan a podrido, ya tendré tiempo de pasear en algún otro parque.

lunes, 6 de mayo de 2013

Dret a que os den por el culo

Un cadáver en la Mar Bella (1). Dret a que os den por el culo


Un tal Melendi cantaba que "después de la tormenta siempre viene la calma". Parece que hoy lunes la tormenta ha venido en forma de granizado y la calma en forma de supositorio barato. Supongo que para que nadie se extrañe si este mes de mayo pasan cosas violentas, extrañas o surrealistas, al fin y al cabo estamos en Barcelona, podrían darse todas juntas.

Por la mañana un hombre, que iba a ser desahuciado, a aparecido ahorcado en el comedor de su casa. Paradójicamente, el que lo ha visto era el perito judicial que venía a echarlo. Debe ser complicado darte cuenta, a través de una mirilla, con lo pequeña que es, cuánto vale la vida de una persona, y la tuya. Columna en el diario, se abre investigación y cuatro pancartas en la puerta. Eso es lo que nos dejará lo que muchos consideran anecdótico.

Al mediodía, una joven de 15 años con heridas graves se presenta con su novio en el hospital. Paradójicamente, tras algunas preguntas a la pareja, parece que fue el novio quien provocó las heridas, lease "violencia de género". Pero se había tomado el tiempo, por si acaso, para convencer a su enamorada de que no dijese nada. En declaraciones a la SER, una jefa de Servicios Sociales asegura que "por culpa de la crisis y los recortes" no se pueden realizar campañas para evitar los maltratos en edades tan tempranas. De nuevo, columnita, cuatro comunicados y para adelante.

Ya por la tarde, a eso de las siete, los bomberos extraen un cadáver del espigón de la playa de la Mar Bella.  Han dedicado cuatro horas para mover las rocas e intentar sacar entero el cuerpo en, "estado avanzado de putrefacción". La víctima, una mujer, llevaba muerta entre uno y dos meses. Esta "anécdota", paradójicamente, me ha tocado a mí cubrirla. Esta vez, dos cámaras de vídeo, cuatro curiosos y un puñado de líneas en la página web. Ya no había lugar en la edición impresa. A partir de las siete, los cadáveres ya no tienen sitio en el papel...

Los equipos de rescate terminan los trabajos de extracción del cadáver, en el espigón de la playa de la Mar Bella.
 Foto: Aitor Sáez

Cuando he llegado a la redacción, sobre las ocho, un tal Turull hablaba sobre no sé qué mierda de "tener en cuenta a toda la ciudadanía", "hacer las cosas bien, sin prisa" y "aglutinar todos los actores sociales en el proceso". TV3 lo retransmitía con gran afán periodístico sobre el titular "Dret a decidir". Había llegado tarde, la redacción ya solo miraba las pantallas en las que aparecía un hombre trajeado, con una apastelada pared esculpida de fondo. Y las llamadas desde Madrid no cesaban, para escoger el mejor titular del día siguiente.


Entre ese ajetreo institucional, un redactor de deportes (como no podía ser de otra manera) suelta con ironía: "¿Y la Constitución no contempla el 'dret al sexe'? Pero yo ya no estaba para bromas y mandaba a todo el mundo a tomar por el culo en mis adentros mientras salía de allí.

De vuelta casa, mientras buscaba miradas comprensivas entre los vagones y contaba el número de sacos con los trozos del cadáver, apretaba los dientes pensando que mañana sólo se hablara de aquella famosa "Cimera sobre el dret a decidir". Y esa crisis, que hace mucho dejó de ser económica para ser social, humana; esa crisis que causa violencia y muertes, esa crisis aparecerá en las columnas y al final de las tertulias. 

¿Y qué hubiera pasado si juntamos todas las noticias malas del día? ¿Si se trata de una joven de 15 años que su novio la ha pegado, la ha tirado al mar y luego se ha ahorcado? ¿O la ha pegado, la ha ahorcado y la ha tirado al mar? ¿Y si la ha tirado al mar, luego la ha ahorcado y luego le ha pegado? ¡Y todo por culpa de la crisis! Da lo mismo... no pasaría nada. Lo importante ahora es el "Dret a decidir".

Así que, puestos a poder decidir, y antes de vomitar, me imagino que podrían aprobar el derecho a que les den por el culo. Y no precisamente un marinero senegalés que se ha pasado tres años en alta mar, si no un buen saco de metralla casera que no entiende de peritos, ni de primas de riesgo ni de papel de diario. Me reconforta saber que el tiempo cura pero no olvida, y las pulsaciones son cada vez más aceleradas, y la primavera la sangre altera, y en el metro hay cada vez más "locos del metro". Paradójica e irónicamente los que tienen el poder del "dret a decidir" no andan en transporte público. Por eso duermen tranquilos, pensando que después de la tormenta les va a venir la calma.

jueves, 2 de mayo de 2013

Inútiles sobre inútiles

Hay cosas que me producen rabia, hay cosas que me dan asco y otras que llegan a provocarme náuseas. A continuación asistirán a tres minutos de vídeo que revuelven en mi esas tres sensaciones juntas:


Nada más lejos de la realidad: el vídeo de presentación de Nuevas Generaciones para la candidatura de Roberto Calpe, en la Comunidad Valenciana. ¿Dónde mierda vive esta gente? ¿De qué extraña película de humor los han sacado? ¿Qué puta clase de serrín les han metido en la cabeza? Y lo pregunto así, con tacos, para transmitir la rabia, el asco y la náusea juntas, y de paso huir del lenguaje políticamente correcto de esta especie de teleñecos (que en este vídeo, siguiendo las doctrinas de su presi, directamente ni hablan).

He coincidido en numerosas ocasiones con líderes políticos de varias juventudes. La misma cara de espantapajaro con mirada perdida intentando seguir un discurso bien almacenado en sus adentros. Ni rastro de abrir la mente. Pero en este vídeo no escatiman en exteriorizar una desbordada inutilez. A mí los inútiles no me molestan, incluso a veces me parecen graciosos. Sin embargo, me repatea que se rían de mi, de nosotros.

Tenía un conocido que militaba en Nuevas Generaciones y no tenía reparos en contarme el número de autobuses que fletan para llevar a sus miembros a un congreso, y los papelitos electorales, y los "gastos de administración" para sus becarios, y supongo que esta patraña de vídeo. Y después de todo eso, se ríen. Entonces es cuando esa inutilidad pasa de ser cotidiana, a ser estructural. Y la inutilidad estructural infectan el mundo de un fétido hedor, y hacen insignificante las iniciativas que pretenden hacer este mundo más amable.

En una charla con miembros del 15-M Eduardo Galeano hablaba de los políticos redondos y los definía como "aquellos que dan tantas vueltas, tantos cambios de opinión, tanto adaptarse a los intereses del momento, que acaban quedándose redondos, y rodaban como peonzas". Los llamaba "redondos" por no decir "pelotudos". Pues estos no son redondos, son una banda de inútiles que siguen a otros más inútiles y acabarán convirtiéndose en los mayores inútiles, y entonces nos gobernarán.

Pero no quiero ser tan derrotista, así que voy a sugerir alguna propuesta (para que luego digan que no proponemos nada y solo nos quejamos). Y una posible solución sería unirse a "la fiesta de la política de Nuevas Generaciones". Y por ejemplo que los de la PAH, los parados, los recortados, los sin techo, o cualquier ciudadano cabreado, ocupara alguna de estas sedes tan divertidas. De este modo, la presidenta de Nuevas Generaciones, Beatriz Jurado, no diría: "Yo entiendos a los del 15-M, claro, pero soy más de trabajar que de gritar". Seguro que gritaría, al ver los ojos de la desesperación. Y se dedicaría a hacer y a decir otras cosas. En fin, muy muy lejos de la realidad. En sus cavernas se pudren y se entretienen los personajes de raya a un lado y mocasines. Pero que no salgan de ahí y, por favor, no divulguen demostraciones de inutilidad que ofendan a los que todavía creemos en la especie humana.

martes, 30 de abril de 2013

6.202.700 desequilibrados mentales

El jueves pasado salieron los datos de la última EPA que colocaban la cifra de parados por encima de los seis millones. Silencio. A los periodistas nos encantan las estadísticas, pero a los políticos no les hace demasiada gracia. Ya ni siquiera a la oposición. Pues volvamos a la hollywoodiense realidad que tanto gusta a políticos y a periodistas. El sábado un hombre empezó a disparar cerca del domicilio del nuevo primer ministro italiano, Enrico Letta, mientras éste juraba su cargo a escasos kilómetros. Bueno, ya tenemos historia para un sábado donde las redacciones vacías se aburren viendo caer el chaparrón.

La sombra de un pistolero.
Conferenciante en una charla sobre la LOCME
(ley  de Educación) en Cerdanyola del Vallès.
Foto: Aitor Sáez
La mayoría de medios se afanaron en tachar de "desequilibrado mental" al sujeto armado y sí un poco loco. Casualmente, dicho individuo también estaba desempleado. Y como por arte de magia los medios comenzaron a reformular la precipitada hipótesis inicial. A día de hoy "el peligroso perturbado italiano" ya ha vuelto a ser un simple número y un archivo de hemeroteca.

Sin embargo, sigo insistiendo y surgen varias cuestiones inquietantes. ¿A qué se refiere Jose María Izquierdo cuando en su blog titula '6.202.700 razones'? ¿Razones para qué? Los tertulianos y periodistas de tribuna pensarán que es "para echar al gobierno", "para re-re-re-replantearse las políticas...", "para salir a la calle"... Nos vamos acercando. Porque lo del derecho a pataleta está ya pasado de moda. Los escraches son nazis, los estudiantes, terroristas; los trabajadores, anarquistas. En definitiva, ¿qué nos queda?

En ese punto, la semana pasada, antes del percance en Roma, presentaron un libro en RAC1, de no sé qué autor, sobre la historia de un ciudadano desesperado por su angustiosa situación que asesinaba a un político. Seguramente, "el loco italiano" no leyó ese libro para tomar ideas, pero la coincidencia que a dos mentes se les ocurra el mismo guión, en puntos diferentes aunque realidades similares, resulta cuánto menos curioso. Con esto no quiero afirmar que sea una sensación generalizada que recorra las conversaciones de sobremesa, ni mucho menos quiero hacer apología del "asesinato".

Así que enciendo la tele para distraerme y quitar fantasmas de la cabeza. Ahí aparece la ministra de Trabajo, Fátima Báñez, cuatro días después de publicarse los datos de empleo, reconociendo que la reforma laboral no ha reducido el desempleo, ni lo reducirá, y lo acompaña un recopilatorio de declaraciones donde aseguraba con firmeza que "esta reforma laboral nos iba a salvar" e incluso que "en el 2012 llegará el milagro español". Luego salta el presidente del Gobierno pidiendo PACIENCIA.


Los locos no visten traje. Transeúntes en una de las calles de El Raval.
Foto: Aitor Sáez
¿Paciencia para qué? ¿Para no enfadarse con la ministra (por no decir estrangularla)? ¿O paciencia para no tirarnos por la ventana después de intentar cortarnos las venas? No escoger ninguna de las dos es toda una muestra de serenidad. Pero tampoco pidamos peras al horno. Tenemos derecho a volvernos un poco locos. Al fin y al cabo los propios políticos nos dicen que es cosa nuestra: si no es andaluz, es joven, si no es vago, si no es inmigrante. El caso es que todos, absolutamente todas y todos, tenemos alguna tara que nos hace culpables y nos condena a estar en el paro.

Mañana 1 de mayo, Día del Trabajador, a alguno de los 6.202.700 desequilibrados mentales se le ocurrirá manifestarse, por amor al arte. Entonces esos nos convertiremos en seres irresponsables, inconscientes, anti-sistema y si me apuras terroristas. Y de nuevo para casa con esa extraña sensación en las entrañas, de que estás loco y aparte eres tonto. Como diría Leonardo Di Caprio en Shutter Island: "Este lugar hace que me pregunte: ¿qué sería peor, vivir como un monstruo o morir como un hombre bueno?". La película trata sobre un asesino que sufre Transtorno de Identidad Disociativa. Esperemos que España nunca se convierta en ese "lugar" y siempre prefiramos "morir como un hombre bueno". La cuerda lleva demasiado tiempo tensada.


martes, 23 de abril de 2013

Las primeras veces

No escribo porque sea Sant Jordi, escribo porque es mi primer Sant Jordi. Tal día como hoy, hace cinco años, publiqué mi primera pieza en papel. Era un brevísimo "artículo de opinión" sobre la importancia del deporte como medio de relación social. Un escueto texto de 800 caracteres (sin espacios) para un semanario local que a duras penas tenía espacio para dejar un margen digno. Era mi prueba para obtener un puesto en un club de fútbol. La superé. Me dio la sensación que fue la primera vez y, por consiguiente, la última. La última vez que publicaría por primera vez sobre papel. Pensé: fue bonito, por lo menos cayó el día de una festividad tan linda.

La primera vez que una chica me abrazó.
Una niña juega  en casa de su vecino,
en Bosnia. Foto: Aitos Sáez
Durante esa época, sobre todo en la adolescencia, nos pasamos el tiempo deseando, obsesionándonos, por las primeras veces. Todo tiene que ser nuevo, ni diferente ni especial, simplemente "lo primero". Y así vamos agotando los momentos al ritmo de las cerillas hasta cargarnos con una mochila a rebosar de pasado. Cuando termina esa desenfrenada adicción por quemar experiencias, llega el recuerdo. A veces con ternura nos revolcamos en la añoranza de la niñez, otras veces saboreamos con amargura los restos de "una infancia perdida". Nos abrigamos en ese pasado para justificar nuestra melancolía por "la primera vez". Y nos olvidamos del ahora, de la primera vez que me levanto hoy, de la primera vez que desayuno hoy, de la primera vez que escribo ahora. 

Hace un año estaba lejos de casa para Sant Jordi y tuve una añoranza profunda de esa fiesta. Mientras que cuando estaba aquí la daba como normal. Para mí hoy será como mi primer Sant Jordi. ¿Significa eso que tenemos que ser náufragos para alejarnos y aproximarnos de las cosas como una goma elástica para así tener siempre la sensación de la nuevo? 

No. 

Significa que tenemos que ser más niños.

Lo suficientemente niños para regalar una sonrisa sin ponerle precio, para descubrir que el fuego quema sin quemarnos, para armarnos de inocencia e ilusionarnos con pequeñas cosas, para invadirnos de una delirante curiosidad por todo, para sonrojarnos. Y sobre todo, tener la justa memoria para acordarnos del sabor de piruleta preferido, sin tener que remover pesados recuerdos.

Por ejemplo, Hannah Arendt, que de niña sufrió la barbarie del nazismo, escribía: 
[...] el mundo, a grande rasgos y en detalle, queda irrevocablemente destinado a la ruina del tiempo, si los seres humanos no deciden intervenir, alterar y crear lo nuevo.
Ella utilizó su complicada infancia para darnos lecciones sociales de cómo mejorar el futuro de los acontecimientos. Al fin y al cabo, sus enormes pretensiones van en sintonía con su trascendental pasado. Pero para los que tenemos la suerte de haber disfrutado una tranquila niñez, apreciar ese presente pasajero resulta una ardua tarea.

Agarrarse con fuerza para mirar por la ventana lo que pasa
y saltar en cualquier momento,
pero siempre subidos en ese tren.
 Una mujer en el tranvía de Sarajevo. Foto: Aitor Sáez
Pero de nuevo tenemos que ser más niños. Sin cerrar los ojos. Todo lo contrario. Tenerlos bien abiertos para aprovechar todas las primeras veces que nos pasan por delante. Y cuando nos demos cuenta nos hará ilusión recibir un regalo, porque todos serán inesperados; nos estaremos respondiendo a los por qués con naturalidad, simplemente porque sí; reconoceremos que nos equivocamos para luego ruborizarnos sin más importancia, y sonreiremos a desconocidos en el metro sin esperar que nos devuelvan el gesto. Y al final, como dice Eduardo Galeano, "viviremos por vivir nomás, como juega el niño sin saber que juega". Entonces el mundo estará gobernado por niños, que crearán un planeta de primeras veces.

Porque las páginas de un semanario local, un club de fútbol, el deporte, el ordenador, las fechas marcadas en el calendario, e incluso un empleo. Tal cual o de otra manera, todo eso existirá siempre. Lo que solo pasará una vez, y será la primera y la última, será este 23 de abril de 2013, y el 24, y el 25, y los del año que viene. Y así cada día, como la primera vez. ¡Feliç Sant Jordi!


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*Mi primer texto publicado en papel (por si alguien se anima):


L’esport com a mitjà de relació social

Entenem per esport “exercici corporal que es practica seguint unes regles establertes”. Fem esport amb finalitats lúdiques o competitives, per sentir-nos bé o per millorar la nostra condició físcia. S’organitzen milers de competicions, torneigs i lligues. Des del korfbal fins al futbol, fer esport vol dir moure’s i pensar, una activitat on intel.ligència i rendiment físic són igual d’importants.
Tanmateix, l’esport significa més que suar, que guanyar o perdre. En el món de les noves tecnologies, on ens passem hores davant d’una pantalla per xerrar amb un veí, practicar un esport esdevé un mitjà de relació social. Quan entrenem o juguem un partit, ens comuniquem amb els nostres companys, compartim un espai i un temps en què establim uns vincles amistosos reals, no virtuals. En aquest sentit, el valor de l’esport local de base no recau només en formar esportistes, sino persones sociables, capaces de relacionar-se amb els altres i d’integrar-se en un equip.

Tot Cerdanyola, 23/04/2008



viernes, 19 de abril de 2013

¿Estamos locos o qué?

Es viernes y el cansancio acumulado no deja llegar la sangre a la cabeza. A las habituales boberas políticas hoy se unen tres pinceladas de los disparates que se pueden llegar a decir en esta especie de locura colectiva. Jordi Basté, en 'El món a RAC1', nos hace un repaso.

1. El diputado del PNV, Emilio Olabarria, ha asegurado ante el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, que podría dar nombres de ministros, de jueces y de altos funcionarios funcionarios que han consumido algún tipo de droga.

Si no lo dudo. En este país se droga hasta el tato, según lo que se entienda por droga. Pero da lo mismo. El caso es que, si lanza la piedra y esconde la mano, lo único que consigue Olabarria será aparecer en todos los programas de humor y zapping. Y de paso dejarnos un poco más por los suelos de puertas hacia fuera.

ARIAS CAÑETE. ¿Me dirán que no tiene
 un aire a Santa Claus a la española?
Puestos a reírnos de todo y de todos...
2. El ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, ha reconocido que prefiere "ducharse con agua fría, antes de consumir medio litro más" y recomienda hacer lo mismo al resto de la población.

Sr. Papa Noel, si quiere decirnos que tendremos que volver a la ducha con cubos, al carro y a las casas de piedra, dígalo claro pero no frío. Menos mal que no ha soltado esta perlita en diciembre, porque le hubiesen dedicado varios titulares. Lástima que su comentario sea tan inútil como irrelevante. Pero, como no podía ser de otra manera, la mayor incongruencia -por no decir gilipollez- viene de la mano de la Santa Sede, que no se pierde ni una fiesta.

3. El Obispo de San Sebastián afirma que estar a favor del aborto es una postura del socialismo para acabar con la pobreza. El obispo asegura que el principio del Socialismo es erradicar la pobreza, pero que estar a favor del aborto significa acabar con la pobreza "eliminando a los pobres". "Resulta contradictorio ir contra los desahucios y a favor del aborto, o al revés".

¿Contradictorio? ¿Matar a los pobres para acabar con la pobreza? ¿Estrategia del Socialismo? Esta sotana andante, de la que no me voy a preocupar ni por buscar su nombre, está en la lista que comentaba Olabarria, eso ha quedado claro.

En fin, voy a seguir escuchando 'El món a RAC1', que ahora habla Ada Colau, a ver si le pone un poco de cordura a todo este vodevil. Luego cuando vean este vídeo sobre el escrache dirán que los locos somos nosotros. Todo una broma, una carcajada que cuando se desquicie se convertirá en bomba que les estallará en las manos. Entonces se preguntarán, ¿POR QUÉ? Y aquellos que hoy llaman de locos responderemos: colorín colorado este cuento se ha acabado.

Homenaje a ese mundo incomprensible, donde viejos locos buscan en la basura porque sufren el síndrome de Diógenes y sensatos políticos llenan páginas de diario y minutos de radio. Imagen del barrio de El Raval. Foto: AITOR SÁEZ

lunes, 15 de abril de 2013

Los nazis son los de la "gaviota"

Si esto va de comparaciones. ¡Yo me apunto! Dicen que las comparaciones son odiosas, y espero que estas también lo sean, porque cada vez me producen más odio algunas conductas políticas. Con el objetivo de desviar la mirada del verdadero problema, el de los desahucios, el Gobierno -formado por miembros del PP, por si alguien no se había dado cuenta- ha sacado a debate el tema del escrache. En ese frustrante empeño sus planes han llegado al límite intolerable de tachar de "nazismo" los escraches, una forma de protesta usada a la desesperada ante un drama que solo ha recibido silencio y espaldas.

Protesta de la PAH y manifestación de un grupo neonazi. ¿Hace falta que les diga cuál es cuál? Como ven, un niño de cuatro años podría encontrar las siete diferencias. Lástima que en el PP no haya niños de cuatro años al mando. Foto: AITOR SÁEZ / publico.es

Hasta aquí un absurdo. Pues bien, ahora pasaremos a la indignación. La bienaventurada señorita que soltó lo del "nazismo" es Maria Dolores de Cospedal, la secretaria general del Partido Popular. Y remarco esto porque, según las responsabilidades de su cargo, debería dar una rueda de prensa cada lunes. Hoy habían pasado siete semanas, 49 días y miles de turbulencias en su partido desde aquella maldita aparición donde nos deleitó con el gracioso monólogo del "simulacro de despido interferido", y después soltó una mueca burlesca. Al ser preguntada hoy por esa cuestión -que ya ha pasado a la quinta página a una columna de espacio-, la susodicha jefa popular ha vuelto a corroborar su afirmación. 

Esta mujer no ha estudiado Historia o se hace la tonta, o bien, es tonta (que lo dudo por llegar donde ha llegado). En las filas del régimen nazi había un ministro de propaganda tan entregado a su trabajo que, cuando murió Hitler, ordenó a su mujer que matara a sus hijos y luego se suicidaron los dos porque "no concebían un mundo sin su líder". El nombre de dicho personaje es Joseph Goebbels. Este encargado de convencer a Alemania y al mundo de la esplendorosa tarea nazi tenía una frase célebre que aplicó a la perfección: "Si repites una mentira un millón de veces, se acaba convirtiendo en verdad". No sé hasta dónde quiere llegar el PP, pero llevan un tiempecito usando sin remordimientos esa estrategia "nazista", empezando por la señora Cospedal.

Y pongo entre paréntesis lo de "nazismo" porque me parece un término tan sumamente cargado de triste simbolismo que no quiero ser yo quien lo utilice de manera gratuita. En Alemania y en gran parte de Europa nadie se atreve a pronunciar esa palabra, menos para referirse a la población de su país. Su dramática connotación impone la obligación moral de no utilizar ese concepto sin una estricta justificación. En fin, muy probablemente Cospedal y sus amigos populares no habrán entrado a una cámara de gas para respirar ese "nazismo" que tanto airean.
               
 Grifo de una camara de gas en Auschwitz. 
Foto: AITOR SÁEZ

Pero en España todo vale. Y sobre todo la falta de respeto. Eso se lleva mucho. Así que la 'indignación' puede ser normal. Ahora vamos a llegar al odio, con una comparación algo más imperceptible. ¿Será que la gaviota del logo del PP quiere significar "libertad", "sueños", "volar"? Quizá voy a ser un poco malpensado, pero me recuerda más a la águila imperial que el franquismo colocó en la bandera española. A nadie se le escapa que muchos líderes de la dictadura franquista pasaron a las filas del Partido Popular -por no decir que lo crearon- como de casualidad. Por ejemplo, Manuel Fraga, ministro de Industria, Turismo y Censura durante el régimen y luego presidente de Galicia.

Escudo de la falange y logo del PP.
Pues sí, podría ser, de una forma muy sutil el PP adaptó la barroca águila negra, con un tratamiento corporativo y fino, para convertirlo en la inocente y sugerente gaviota. Lo de "gaviota" se les ocurrió porque hay muchas de estas aves en la costa gallega, y algún verano les vino la inspiración. Los vínculos entre franquiso y "nazismo" son mucho más evidentes que los de la PAH o los escracheadores. Aunque eso no importa demasiado por estas tierras, porque además de ser desconsiderados con la Historia somos de memoria corta.

Así que voy a mirar hacia el futuro, ahora que ya he puesto a cada uno en su lugar. Y a los del escrache -práctica nacida en Argentina tras la dictadura- les recomendaría que siguiesen cogiendo ideas al otro lado del charco. Cuando estuve por allí a finales del 2012 la moda era juntar un montón de personas que al mismo tiempo saqueaban varios supermercados en busca de alimentos y otros bienes de primera necesidad. La acción era tan rápida y en tantos puntos que la policía nunca llegaba a tiempo.

Ahora sí, me pueden tachar de "nazista" por incitar al terrorismo, por desestabilizar el sistema, por dar ideas e incluso por tenerlas. O por escribir en un blog. Lo siento, no me gustan tanto las oficinas como para perder el tiempo con el diseño de un ridículo logo, ni tampoco adoro tanto la naturaleza como para convertirme en un vegetal. Espero que no me odien por eso. Y sí, detesten las comparaciones.

miércoles, 10 de abril de 2013

A ti, Marita Verón

Fuiste tú, la que me vio ver la otra cara de la moneda de una Argentina idealizada. Porque la próxima vez que cruce el charco, quiero llevarte en la cabeza. Porque te encontré y te conocí por casualidad. Y sin embargo... serás eterna.

11 años y 8 días me han hecho falta para extrañarte. Para echar de menos la sensación de verdad que los periodistas tanto ansiamos. Pero lo tuyo fue un flechazo. Me abriste los ojos con grafitis, luego me llenaste de lágrimas con palabras y finalmente me encogiste el corazón con un gesto. Llegué a tu ciudad a finales de diciembre, recorrí las calles leyendo las paredes, me alojé en casa de un amable muchacha que, por curiosidad, me explicó tu caso. Y no pude levantar la mirada la noche que conocí a tu novio.

Marita Verón -María de los Ángles Verón- desapareció el 3 de abril de 2002, en San Miguel de Tucumán. Sus padres [...] Si quieren seguir leyendo el cuento de wikipedia aquí lo tienen. Yo les contaré la verdad que me creo. El ex gobernador Julio Miranda quería ganar la elecciones. Y como en todos los países, el poder político no se consigue sin el poder fáctico, el de la calle. Por ello Miranda pidió ayuda a Rubén "La Chancha" Ale, jefe que maneja toda la mafia y la prostitución de la provincia. "La Chancha" Ale, además, es titular de ARUT y de la remisería Cinco Estrellas. Casualmente, el padre de Marita, Daniel Verón, era dueño de una pequeña compañía de autobuses provinciales y se había negado a vender su empresa a la mafia.



Protesta frente a los juzgados de Tucumán por la sentencia contra los imputados en el caso 'Marita Verón', en diciembre de 2012. Foto: AITOR SÁEZ 

Marita Verón había dejado su casa para dirigirse a una consulta médica, y de acuerdo a la descripción de un testigo habría sido secuestrada por gente que bajó de un coche rojo. Tres días después fue descubierta por la policía en la localidad de La Ramada, a más de 30km, usando zapatos con tacones en lugar de las zapatillas que tenía al desaparecer. Estos policías la llevaron a la comisaría, luego a la terminal de autobús, pero ella nunca llegó a su destino.

La madre de Marita Verón, Susana Trimarco, intentó seguir la pista de su hija y las investigaciones apuntan a que se encuentra en España. En Argentina, en 2011 se rescataron 1.600 víctimas de trata humana, el 40% eran hombres y el 60% mujeres. El 80% de los casos se asocian a explotación sexual, según el Observatorio Violencia Red, apoyado por las Naciones Unidas. Los datos, evidentemente, son imprecisos.

La familia de Marita Verón tuvo los recursos para procurar una respuesta a su drama. Y la madre tuvo el coraje de enfrentarse a la Justicia, al poder, al mundo. La mayoría de secuestros se producen en la periferia de las grandes urbes latinoamericanas, donde la vida importa poco, y las madres todavía piensan que sus hijas han huido con su pareja a Europa. La trata de personas nos suena a lejano, a Tailandia, a Hollywood; sin embargo, lo tenemos aquí, somos el nido, el motivo de existir de toda la miseria que viven los otros al otro lado. Mientras, nos divertimos con inmigrantes en mini-falda y lentejuelas.

Pero esto va por ti, Marita. Allí donde estés, en Argentina, en España, o en algún lugar más tranquilo. Los edificios de tus calles gritan tu nombre, tus conocidos cuentan tu historia con miedo, y tu novio, recostado en una barra, me miró y se quedó en silencio. Pero todos, a su manera, hablan de ti. Eres eterna. Yo, desde estas estúpidas líneas, te mando un abrazo. Cuando sobrevuele el Atlántico intentaré pensar con todas mis fuerzas en Sabina, en Borges, en Maradona, en el tango, el vino... y aún así tú estarás por encima de todo eso. 
Foto: JÚLIO CÉSAR VIEIRA SANTOS

A ti, Marita Verón, 
y a todas y todos a los que les robaron 
la vida humana para convertirlas en objeto. 
No se os olvida.

PD: Ojalá algún día todo esto llegue a alguien que os haga pagar por el daño que habéis hecho. Esto va por mi segundo hogar, el día que vuelva a entrar llevaré un puñal en la boca y un saco de experiencia que va a estallar en vuestras narices.

martes, 9 de abril de 2013

Escrache, muertes y splash

He alargado las vacaciones más de la cuenta. Mi gran devoción por el cristianismo y por sus festividades no me han permitido concentrarme. Pero haciendo memoria, tampoco hay mucha sustancia que recordar. Quitando el tema de la Infanta, las imputaciones, el juez bueno y el fiscal malo, y el Rey, del que ya me irrita hablar, el resto se podría resumir en las tres palabras del título: escrache, muertes y splash. Y todas entre ellas tienen cierta relación (y si no, yo se la busco).

Nos hemos pasado una Semana muy Sanítisima -como así la denominamos los que no nos hemos ido de vacaciones- con un debates monotemáticos: el escrache. Como los de la PAH no tienen guita para irse de picos pardos pues se han dedicado a pasearse por casas y actos de los políticos. O por lo menos así lo resumen algunos periodistas. Y como los tertulianos y Nuestros Excelentísimos Representantes Políticos tampoco parece que se vayan a ningún lado, han tenido todo el tiempo para darle vueltas al tema hasta marearlo.

Dos mujeres se emocionan en la concentración frente a la sede del PP en Barcelona al conocer que los populares votan a favor de admitir a trámite la ILP para modificar la ley hipotecaria. ¿Pero cómo nos vamos a quejar? Si son buenísimos, sobre todo con el pueblo humilde. Foto: AITOR SÁEZ

Aquí un ejemplo bastante sensato del aburrimiento generalizado durante la pasada semana: 'Retos y límites del escrache'. Del escrache se han dicho muchas barbaridades, entre ellas, que supone la "muerte de la democracia", "muerte de las instituciones libres", "muerte de la propia lucha de los desahuciados"... en fin, una serie de conclusiones apocalípticas que tampoco quitan el sueño. El escrache, para mí, es la mínima expresión del cabreo social y una reacción ínfima de presión ante injusticias tan infundadamente llevadas a cabo con desprecio durante demasiados años. Hoy, hay otro escrache, esta vez en las sedes del PP, porque uno por uno no acabarían nunca. Si alguien todavía está de vacaciones, o se le ha juntado el paro, con los festivos y ya no sabe ni dónde está, que se pase por Urgell a las 19h.

Porque de muertes, a la de Jesucristo ayer se sumaron otras dos -Sara Montiel y Margaret Tatcher-, que consiguieron ampliar a 158 la edad media en el cielo y remover recuerdos de una prehistoria más idílica. Las otras dos, los dos menores asesinados por su madre en El Carmel, prefiero no entrar en detalles; sin embargo, deberían ser motivo de análisis y reflexión de todo lo que se está viviendo. En resumen, la punta del iceberg de una locura incomprendida y cada vez más impregnada en la vida cotidiana de muchos seres.

Niños y niñas de El Carmel se despiden de los menores asesinados ayer de madrugada. Foto: AITOR SÁEZ

¿Por qué los mató? ¿Qué le pasaba por su cabeza? ¿Qué le llevo a ese punto? ¿Cuánto de previsible podía ser? ¿Qué pensaba de ella su entorno? ¿Volverá a suceder? Respuestas que nunca llegan por ser demasiado reales. Preguntas que duran lo que se tarda en apretar un botón, cambiar de canal y splash. El nuevo programa de Telecinco, o Antena3, o me da igual, que se las prometía muy felices. Algo desgraciadamente mal han tenido que hacer para tener menos audiencia que el patético e infinito Gran Hermano. 

Les doy una pista evidente: en un mundo donde la gente utiliza Internet para seleccionar sus contenidos, ¿quién coño se va a tragar cuatro horas de programa para ver cinco saltos a una piscina? A los pocos que les interese lo verán en youtube al día siguiente, que tampoco les va a producir insomnio. ¿En serio estas grandes cadenas tienen directores creativos, asesores de contenidos y analistas de audiencia? ¿Y les pagan? Luego se quejarán de que los medios de comunicación sufren la crisis, y son ellos los que tiran el dinero.

Llegados a este callejón sin salida, lo único que cabe añadir es "El mundo es extraño, ¿no?". La misma frase del "final feliz" de la película Blue Velvet, del trastornador David Lynch. La historia empieza con una oreja en el suelo y acaba con esa sentencia sobre nuestro alrededor. Inimaginable adivinar cómo se desarrollan los hechos. Aunque nada más lejos de la realidad, con algunos matices dramáticos. Inquietante, ¿verdad? ¡Splash! A ver si despertamos. Esto no es cine.

Frase final de la película Blue Velvet, de David Lynch. El film trata sobre trastornos psicológicos personales que reflejan algunos de los males más ocultos de la sociedad. 

sábado, 23 de marzo de 2013

Una lección de ternura

Hace dos días recibí una simple y llana lección personal y profesional, en apenas cinco minutos de radio. Mi adorado presentador Carles Francino abrió 'La Ventana' con un editorial sobre el Día Mundial de la Poesía. Con la que está cayendo y te pones a hablar de versos. ¿Irresponsable? ¿Inconsciente? ¿Frívolo? A mi me parece tierno. A parte de valiente y original, creo imprescindible que en medio de este turbio panorama nos regalen unas pocas dosis de dulzura y paz.

Ya está bien de darnos la bienvenida al Titanic, de invitarnos a visitar el burdel y de confundirnos con mocosos. Tenemos derecho a desconectar y evadirnos, con seriedad. Francino me demostró con esa apertura del programa de la necesidad para un periodista de separar el drama de la realidad, la oscuridad del día, y encontrar esos resquicios de esperanza para compartirla con los demás. "No todo lo que es Montoro, reluce", decían. Pues sí, a veces es bueno tomarse un respiro para volver a las profundidades con oxígeno suficiente.

Esta vez el aire fue la poesía (y todo lo que la envuelve). Y allí apareció mi segunda lección del día, esta vez personal. Un hombre, concejal de Izquierda Unida (sin creer en dioses), que cada 21 de marzo le escribe una esquela a su mujer, fallecida en 1994. Diecinueve mensajes publicados casualmente el Día Mundial de la Poesía. Ese detalle no es un poema, ni amor, ni siquiera una estrofa... esa esquela es un homenaje a la ternura. (Aquí tienen la muestra).

La pareja le puso de nombre a sus hijos, Boris y Yuri, porque los concibieron en la antigua Unión Soviética. Tan idealistas y románticos, el marido no quiso apagar esa llama y lejos de ser un empalagoso recitaversos, Casaus le cuenta a su mujer cómo crecen sus niños, cómo está el país, y sobre todo le recuerda lo oportuno que sería que ella estuviese entre nosotros, sin importar el pretexto, con cualquier sutil excusa.

Las palabras de este 21 de marzo decían así:
Elenita: Gentes zurdas como tú, firmes y sin desmayar, nos asomaron a los logros laborales y sociales. Hoy, la infame reforma laboral  y unos cuantos borrones siniestros en el BOE sitúan a la generación de tus hijos Boris y Yuri en la inaplazable tesitura de coger el chat autista y cambiar camisetas por camisas de manga larga para arremangarse pelear, sufrir y tratar de volver a la decencia; eso o rebozarse en las sentinas.

El hombre, que se encontraba en Buenos Aires, no supo explicar el motivo de aquella esquela. Sin embargo,  tan solo el lugar donde estaba me da la respuesta. ¿Quién mejor que Argentina para hablarnos del amor, la poesía y la vida? Y en mi faceta más sensible, recuerdo aquel diálogo de la película El secreto de sus ojos, cuando Guillermo Francella le explica a Expósito la única razón que nos mueve y determina la manera como actuamos: nuestra pasión.

El tipo puede cambiar de todo. De cara, de casa de familia, de novia, de religión, de dios; pero hay una cosa que no puede cambiar. No puede cambiar de pasión. Existen los apasionados por el fútbol, por la bebida, por el arte, por las mujeres, por una mujer. Lo importante es encontrar tu pasión, sino tu vida estará vacía.

No hace falta asegurar que la pasión de Casaus es su mujer, y también escribir. Cuando descubro ese íntimo secreto, cuando de una simple anécdota me hago una novela y llego a su desenlace, se me escapa una sonrisa. Solo en un tren que pasa por Montcada a las cuatro de la tarde, Francino ha conseguido lo que pretendía, sacarnos una tímida expresión de felicidad.

En ese momento me dejo llevar por la ocasión, me pongo poético y escribo en la libretilla:

Primero reivindicativo,

"Podrán morir las personas, pero jamás sus ideas" (Che Guevara)

Luego tierno,

"Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera" (Pablo Neruda)

Y viajando por la otra orilla del charco, me viene a la cabeza aquel poema clásico de Ruben Darío, que escribió para el bautizo de su sobrina, borracho, debajo de una mesa de bar:


A Margarita Debayle (1908)

Margarita, está linda la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar;
yo siento
en el alma una alondra cantar:
tu acento.
Margarita, te voy a contar
un cuento.

Éste era un rey que tenía
un palacio de diamantes,
una tienda hecha del día
y un rebaño de elefantes,

un kiosko de malaquita,
un gran manto de tisú,
y una gentil princesita,
tan bonita,
Margarita,
tan bonita como tú.

Una tarde la princesa
vió una estrella aparecer;
la princesa era traviesa
y la quiso ir a coger.

La quería para hacerla
decorar un prendedor,
con un verso y una perla,
y una pluma y una flor.

Las princesas primorosas
se parecen mucho a ti:
cortan lirios, cortan rosas,
cortan astros. Son así.

Pues se fué la niña bella,
bajo el cielo y sobre el mar,
a cortar la blanca estrella
que la hacía suspirar.

Y siguió camino arriba,
por la luna y más allá;
mas lo malo es que ella iba
sin permiso del papá.

Cuando estuvo ya de vuelta
de los parques del Señor,
se miraba toda envuelta
en un dulce resplandor.

Y el rey dijo: "¿Qué te has hecho?
Te he buscado y no te hallé;
y ¿qué tienes en el pecho,
que encendido se te ve?"

La princesa no mentía.
Y así, dijo la verdad:
"Fuí a cortar la estrella mía
a la azul inmensidad."

Y el rey clama: "¿No te he dicho
que el azul no hay que tocar?
¡Qué locura! ¡Qué capricho!
El Señor se va a enojar."

Y dice ella: "No hubo intento;
yo me fuí no sé por qué;
por las olas y en el viento
fuí a la estrella y la corté."

Y el papá dice enojado:
"Un castigo has de tener:
vuelve al cielo, y lo robado
vas ahora a devolver."

La princesa se entristece
por su dulce flor de luz,
cuando entonces aparece
sonriendo el Buen Jesús.

Y así dice: "En mis campiñas
esa rosa le ofrecí:
son mis flores de las niñas
que al soñar piensan en mí."

Viste el rey ropas brillantes,
y luego hace desfilar
cuatrocientos elefantes
a la orilla de la mar.

La princesita está bella,
pues ya tiene el prendedor
en que lucen, con la estrella,
verso, perla, pluma y flor.

Margarita, está linda la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar:
tu aliento.

Ya que lejos de mí vas a estar,
guarda, niña, un gentil pensamiento
al que un día te quiso contar
un cuento.








jueves, 21 de marzo de 2013

Primavera oficial, nostalgia personal

Ha llegado la primavera en el calendario, pero como saben en mi cuerpo ya hace unos días que la estoy sufriendo. Aún así no puedo hacer oídos sordos al himno de hoy que nos anuncia por todos los medios y maneras de que ya estamos en una nueva estación. Y de entre esos cantos a la alegría, las flores y los amaneceres, como siempre, me quedo con la sombra y la otra cara de la moneda.

Hace diez años que empezó la guerra de Irak. Pero no voy a hacer un glosario de las barbaries y dolores que ha provocado esa invasión. Me quedo con la nostalgia, con el recuerdo de aquel NO A LA GUERRA. Y me sale una sonrisa cuando me acuerdo de la tarde en que salí de la escuela y me fui con mi tía a Barcelona, ¡en tren!¡mi primera manifestación! Aquel Cant dels ocells de un contrabajo desafinado, aquel profesor de informática que me encontré, aquel silencio, aquellos gritos solitarios, impotentes... aquella certeza de que no iba a servir de nada.

Y de nada sirvió. España se fue a la guerra y los codiciosos negocios petroleros se desvanecieron en penosos vídeos de soldados pataleando prisioneros. Pero hoy es primavera, y el pasado ya fue, y ahora toca hablar de ahora. Mereció la pena. Como leo en un artículo de Juan Diego en El País, "con respecto a nosotros, solo puedo decir que mereció la pena. Una y mil veces mereció la pena".

Los pelos se me ponen de punta. Silencio absoluto.

No me pregunto si mereció la pena. Y mientras me hago esa cuestión, ya sé la respuesta: merece la pena. Ahora que cada domingo y jueves, martes, lunes, viernes, casi todos los días, se celebra una protesta en las calles de Barcelona, no puedo evitar darle vueltas al sentido de esas manifestaciones. Veo ancianos, jóvenes, inmigrantes, adultos; personas como tú, como yo, como nuestra madre y padre, nuestros abuelos, furiosos, desesperados, agónicos, sonrientes, cariñosos... Veo a personas. Entre esa masa que parece homogénea, repetitiva y cansina, me quedo con los detalles que los hacen diferentes, que expresan su sentimiento y situación personal que les ha llevado a estar ahí, en la calle, rodeados de desconocidos. Y no puedo dejar de observar esta mirada:


Manifestante. Protesta por los recortes en servicios públicos y contra la corrupción, en plaza Sant Jaume de Barcelona. Foto: AITOR SÁEZ

¿Dónde mira? ¿A mi, a la cámara, al infinito? ¿Qué piensa? ¿Por qué está ahí? ¿De dónde viene y dónde le llevará el futuro? Eso, probablemente, ni ella lo sabe, por eso se manifiesta. Pero lo que más veces me pregunto es, ¿qué lleva a alguien a ponerse unas ridículas tijeras de cartón en la cabeza, una pegatina en el pecho y perder una valiosa tarde de su vida? Con lo bonita que es la primavera.

El artículo de antes se titula 'Donde reside la dignidad'. Y no es una pregunta. Es una contestación: "Uno no lucha por la justicia solo porque crea que tiene opciones de triunfar, sino precisamente porque cree que los motivos de la movilización son merecedores de esa lucha. Ganar no es la medida de lo digno, de lo noble, de lo justo".

Esa sintética explicación sirve para salvar la dignidad de los que luchamos y perdimos. Pero se podría aplicar a la actualidad, para los que ahora salen con gorras de tijeras puedan andar con la cabeza bien alta. La diferencia: antes era por ellos, ahora se trata de nosotros. La historia se repite y si nadie lo impide, tendrá el mismo final. El texto de Juan Diego acaba con un emotivo "La historia es lo que nosotros, con nuestra implicación y lucha, hacemos de ella y depende de nosotros cambiar las cosas. Si creen que estoy exagerando, simplemente háganse esta pregunta: ¿Qué sería de ti mismo si nunca hubieras gritado NO A LA GUERRA?"

Espero que dentro de diez años, si llego a escribir columnas de opinión, no las tenga que terminar con la misma pregunta. Resignarse es de cobardes. Me gustaría acabar con un "¿qué hubiese sido de nosotros si nunca hubiésemos gritado NO A LOS RECORTES, NO A LA CORRUPCIÓN?". Solo espero que no haya muertes por el camino...

(si quieren nostalgia, escuchen el Cant dels ocells y miren la foto...luego, piensen. ¡Feliz Primavera!)