miércoles, 20 de marzo de 2013

El dimitrón

Camacho pide la dimisión de Mas; Rubalcaba la de Montoro, Rajoy, Mato...; Rajoy la de Rubalcaba; Pere Navarro la del Rey, y así hasta la saciedad. Vivimos en un país, o en un país y un estado, donde aquí y allí es costumbre pedir la dimisión de colegas de profesión. Los políticos y políticas se invitan a marcharse de forma reiterada y con educación. Tantas veces, pero tantas, que ya ha dejado de ser noticia.

Porque si robo 38 millones de euros hacen ver que me despiden, pero me quedo; que si pacto con un acosador pongo mi cargo a disposición del partido, pero de momento me quedo; que si mi marido robaba, estamos separados, y me quedo; que si acepté pagos de un banco navarro, los devuelvo y me quedo; que si soy un incompetente, me voy de Sant Cugat pero me quedo en el Govern; que si me imputan [Blanco] me voy, pero hasta entonces me quedo, y un largo etcétera que hoy se ha ampliado un poquito más.

Que me imputan y tengo que comparecer ante el juez, relego funciones pero me quedo en mi escaño. Este ha sido el caso de Oriol Pujol, que ya solo con ese apellido produce un gélido escalofrío en el cuerpo. Lo peor es la desfachatez con que se dan explicaciones. "Renuncio a mis funciones de no sé que, relego mi cargo de no sé cuánto... para no entorpecer el proceso soberanista", le faltó añadir "pero me quedo en mi escaño porque de la política se vive de puta madre". Pero claro, eso sería sinceridad (o transparencia en lenguaje político). 

Llega un momento que el cuento es tan poco original que atenta contra la inteligencia de los ciudadanos. Aquí dicen que se van por el bien del país, allí explican que se quedan también por el bien del país. El caso es que todo sigue igual. Y entre explicaciones absurdad y pintorescas, los medios de uno y otro lado van metiendo cizaña. Hoy el ABC aprovechaba para advertirnos de qué tipo de políticos gobernarían Catalunya si fuese un estado. Gracias, no tenéis suficiente mierda en Madrid para malgastar papel en estas tierras...


Viñeta de Ferran Martin, sobre Ana Mato. Comparaciones odiosas entre nuestras costumbres democráticas y las de otros países. En Humor Gráfico.

Aunque no es tampoco para menos. con la broma ya tenemos cuatro imputados sentados en el Parlament (tres de CiU y uno del PSC). Pero que más da, si para tener un papel en ese teatrillo no hay que ser limpio y puro, ni siquiera ser actor, ni siquiera intentar que no te pillen, tan solo es necesario eso, hacer bien tu papel de político: saber engañar, no decir la verdad, robar un poco, las medias tintas, quedar bien en la foto, salir en algún titular... vamos, aquello que los votantes buscan.

Todo, excepto dimitir. ¡Eso es intolerable! Eso únicamente sucede en países subdesarrollados, como Alemania o Reino Unido, donde los muy incivilizados dejan su cargo por copiar una tesis doctoral o falsificar una multa de tráfico. Esas recientes democracias forjadas en la coacción militar y a golpe de acuerdos secretos no saben mantener la estabilidad de una nación.

Puestos a seguir con esta tónica cómica impuesta por la política, el otro día escuché en 'La Ventana' (Cadena SER) una seria propuesta para resolver el pánico a la dimisión: el dimitrón. Sería un muelle que con apretar un botón dispararía a los políticos de su puesto. Que robas, mec, piiiiiu; que mientes, pam, piiiiu... como en los dibujos animados. Me entra una risa maligna solo de imaginármelo... Estaríamos viendo personas con traje volar todo el tiempo.

A parte del dimitrón, próximo invento del año (en Japón, porque aquí seguro que no), se me ha ocurrido que en la siguiente edición de Eurovisión España se podría presentar con una versión del 'Imagine' de John Lennon, para dar un toque nostálgico de velada a la gala, siempre tan hortera. La letra (adaptada al espanglish) sería algo así como:

Imagine all the politics,
dimiting on Spaaaaain...

(al final, sería tan utópico como la letra real de la canción)



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