lunes, 11 de marzo de 2013

Una de policías sin acción

Una atractiva líder política que intenta gobernar un país entero en efervescencia, cuenta con el apoyo de un estado mayor y más poderoso que le ayude en ese peligroso reto. Maltratada y en serio riesgo de ser traicionada por su propia escolta, decide pedir los servicios de un valiente cuerpo de policía que evitarán la catástrofe y la pondrán a salvo hasta alcanzar ese difícil sueño de salvar a un pueblo.

Podría ser la sinopsis de una película de Serie B, de los domingos por la tarde, porque no llega ni a Tarantino. Sin embargo, no llega ni a cinta mala. Es la triste realidad, que contada con pelos y sin señales sería algo así como:

Una política mediocre con algo de carisma y bótox hasta las cejas, se encabezona en pasar a la primera línea del panorama político, y de paso desviar las miradas de todo lo que le cae a sus jefes en Madrid. Así que se inventa un entramado de polis malos y buenos. Unos, los Mossos d'Esquadra condenados en varias ocasiones por casos de tortura (sobre todo de inmigrantes, por supuesto), y culpables de sacar otros varios ojos con pelotas de goma; otros, el Cuerpo Nacional de Policía -los antiguos grises-, más conocidos por alimentar memorables escenas de risa en Torrente, y atropellar pateras. Prescinde de los primeros, por ineficientes, para escoger a los segundos, fiables.

(este no era el chiste)

El de la derecha es el nuevo escolta. Como ven no lleva bigote, y Camacho debería saber que solo los hombres con bigote inspiran confianza. Si no lo sabe es porque no conoce las hazañas de su partido, al que ahora le va mal por no tener un jefe con bigote. Pero bueno, después de todo el follón me lo imaginaba un poco a lo James Bond, y parece más un banquero. Ni eso sabe elegir la líder del PP. Primero se equivoca con el partido, luego los labios, y ahora esto. ¿Así como quieren acertar con los Presupuestos?

FOTO: El Periódico (no sé de quién porque no las firman)

La broma viene cuando antes de reclamar -Alícia Sánchez Camacho (PP), por si alguien se ha perdido- la un cambio de escolta, la susodicha política llevaba una semana con doble seguridad, sin los Mossos saberlo. Vaya, los más normal (en Hollywood). Y entre otras cosas, se paseó por la puerta del colegio de sus hijos, ¡con cuatro tíos armados! ¡Dos de ellos que la protegían de otros posibles tíos armados! Vamos, que si se lía un poco acaban acribillados dieciséis niños, diez madres, (cuatro agentes y ella). En fin, que seguro hubiese conseguido su objetivo: alcanzar la gloria y desviar la atención pública.

Y se me olvidaba parte de la trama. Por medio, un atractivo jefe de policía que se encuentra con periodistas para "cumplir con su deber y la ley". Y, cómo no, las va a buscar con su coche allí donde le pidan. Para algo es jefe, hombre y policía.

Pero todo este embolado no tiene importancia. Mañana vendrá otro surrealista Dalí y nos sorprenderá con otra puesta en escena dominguera (por eso las manifestaciones son a los domingos a las 12h, para no perderse el TeleCine de la tarde). Pero es que ahora ya es diario. No sé si periodistas y directores darán a basto para crear un guión coherente. Bueno, los periodistas sí que lo tenemos más fácil. Sólo tenemos que vender las entradas al espectáculo. De aquí a poco en vez de Grado de Periodismo lo llamarán Asesoría de Comunicación de Circo. Pero eso ya es otro tema...

El caso es que mañana casi seguro nos espera una de humor sobre un ex-tesorero repeinado y hay que irse a dormir pronto para lanzar el título mañana. A mi se me ocurre 'Bárcenas y los siete enanitos', porque mientras uno se mira en un espejo de un palacio preguntándose lo guapo que es, otros hacen de bufones para caerle bien. Lo peor es que no será ficción, será la esperpéntica realidad. Y luego se quejan de la piratería, y son ellos los que joden el negocio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario