Toda la movida del rescate de Chipre nos viene de sorpresa. Porque hasta ahora no se oía hablar de esa pequeña isla, y mucho menos de su relación con la Unión Europea. Que por cierto llevó bastante cola porque una mitad del país pertenece a Turquía, en esas están. Pero seguramente esta ola repentina de preocupación durará poco más de una semana y solo servirá para que los alumnos de secundaria aprendan que Nicosia es la capital de Chipre, y no un perfume de Carolina Herrera. Supongo que nunca me pasaré por Chipre, así que me lo imagino como un pueblo sencillo (en sentido positivo), pues su bandera es la silueta amarilla de la isla, con unas hojas de laurel para decorar.
Por la poca importancia que al final va a tener el asunto, tampoco entraré en detalles y ni siquiera hurgaré en la wikipedia. Quizá de aquí un año, o tres -como en Grecia-, Chipre vuelve a ser noticia porque estalla una revolución. Pues vuelta a hablar de chipriotas durante una semana, que estamos muy liados. Entre los análisis con los que me he tropezado, 'Una aberración económica' es el que más se ajusta a lo que pienso y el que más me ha hecho reflexionar, sobre todo por su foto:
¡Qué simpáticos! De entrada mi orgullo patriótico se ha visto dañado. Luego me he acordado que yo no tengo de eso. Y finalmente me he asustado y he pensado, "bueno, yo soy catalán". Ahí han empezado las comparaciones entre Chipre y Catalunya.
EU Who is next? Spain or Italy. ¿Exagerado o realista? ¿Alarmante o preconizador? Ahí nos mandan el recadito los hasta ahora silenciosos habitantes de Chipre.
Si fuésemos independientes, ¿acabaríamos como nuestros compadres y commadres chipriotas, o seríamos como Alicia en el país de las maravillas? No tenía ganas de pensar y me he puesto a bucear por Internet, donde he encontrado un escalofriante documental de un inglés sobre el conflicto España-Catalunya, 'El conflicto secreto español'. No tiene pérdida. Hay subtítulos ¡y aparece Aznar!
En este vídeo de 2010 -ahora se habrá multiplicado por tres- aparecen aterradores testimonios del odio de los españolitos por los catalanes, y la desenfrenada pasión por su bandera y su toro. Pero que un tío con el pelo capa que hondea una banderita del PP hable de "España grande y libre", como si fuésemos un Imperio, no me preocupa demasiado. Lo que me repatea es que una ex presentadora de Telemadrid, Curri Valenzuela, afirme con seriedad que los catalanes no sabemos español, y eso es un problema para encontrar trabajo fuera, como es el caso de ingenieros, periodistas... (en una serie norteamericana vendrían las carcajadas).
Que se lo pregunten entonces a Miquel Barceló, Carles Francino, a todas las firmas de El País edición nacional con nombres catalanes, a todos los ingenieros a los que piden socorro para hacer un proyecto moderno, y otro largo etcétera. Y que si fuese verdad, ¿qué empleo íbamos a encontrar en esa gran España? Lo que está claro que dicha mujer vive en una burbuja medieval que le impide leer textos en letra imprenta.
Por entre los irritantes comentarios a las puertas del Bernabeu, o en el Valle de los Caídos, se cuela una mueca de Aznar cuando repite que "la Constitución es una ley que se ha de cumplir", o un intento de Jiménez Losantos de argumentar que Catalunya es una dictadura. En definitiva, todo un glosario de patéticas muestras de envidia, transformadas en gestos xenófobos, que ponen en evidencia a sus propios autores. Y me molesta pensar que llegue un día que no pueda dar unas palmas en una playa gaditana, con un buen rebujito y una discusión de fútbol con acento andaluz, o pedirme un bocadillo de calamares en una barra de la Castellana y contarme chistes con los oficinistas que se toman un descanso.
¿Y por culpa de quién? De periodistas y políticos que solo quieren audiencia y votos. Por mal que me sepa, ya más no se puede hacer, y en época de vacas flacas toca mirar a nuestro corral. Y no nos tiene que importar ser un país petit, como Chipre o como diría Lluís Llach. Me sigo preguntando ¿què volen aquesta gent? (Maria del Mar Bonet), o ¿a qué esperamos? Y entre dudas e interrogantes, me doy cuenta que tenemos música y motivos de sobra para separarnos, que el empleo ya lo buscaremos en Londres o en Lima, y el último disco de Sabina, en youtube.
Nicosia, capital de Chipre.
Barcelona, capital de... Catalunya.
(al final nos aprenderemos las capitales,
y aprobaremos el examen)

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